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sábado, 18 de enero de 2020

¿SE PUEDE VISITAR PORT AVENTURA EN UN DÍA?

El 1 de mayo de 1995 un hecho provocó una tremenda sacudida en España. Se inauguraba el primer parque temático en nuestro país, concretamente en Cataluña, en la provincia de Tarragona, entre los municipios de Salou y Vilaseca. De esta manera respondíamos a París, que había abierto las puertas tres año antes el parque que entonces se conocía como Euro Disney. Desde el primer día Port Aventura nos fascinó a todos. 


Aunque no creo que haga falta explicar mucho qué es Port Aventura pero para los despistados diremos que es un parque temático que recrea seis áreas: Mediterrània (un pueblecito de pescadores en el Mediterráneo), Polynesia, China, México, Far West y SésamoAventura, una zona infantil inspirada en Barrio Sésamo. La decoración, las atracciones y la restauración remiten elementos típicos de cada una de las áreas temáticas. 

En puridad llamamos Port Aventura a lo que se debería llamar Port Aventura Park, ya que a lo largo de estos 25 años han abierto dos parques más en el complejo: el parque acuático Caribe Aquatic Park, y Ferrari Land. Además seis hoteles, un campo de golf y un centro de convenciones completan la oferta. 


Respondiendo la pregunta que da título a este artículo, sí, en líneas generales nosotros pudimos. Pero nosotros tenemos una particularidad, no somos mucho de montar en las atracciones más fuertes, así que dejamos de emplear el tiempo de las colas en otras atracciones y en los espectáculos. Si quieres montarte en todas la atracciones y ver todos los espectáculos, no, un día no es suficiente ni exprimiéndolo al máximo. 


Tras la experiencia el año anterior en el Parque Warner (visitamos Port Aventura en las mismas fechas, sí, otra vez con el cumpleaños de nuestro hijo mayor como excusa) esta vez nos planteamos planear la visita un poco más para no ir a tontas y locas y aprovechar. A pesar de eso incluso en el orden hubo caos, pero sí que nos dió la sensación de que aprovechamos mucho mejor la jornada. 

La planificación previa fue importante porque ya conocíamos los requisitos de altura para las atracciones y pudimos ir discriminando. No era fácil con tres niños de diferentes edades, alturas y rangos de altura. En la web de Port Aventura hay mucha información útil y nos vino muy bien. 


Lo primero que hicimos es ir al área de SésamoAventura, la zona infantil, así mis hijos montaban en todo y ya podíamos dedicar el resto del día al resto del parque. Para llegar allí aprovechamos el tren que recorre Port Aventura y que es una gozada ya que te ahorra caminata y cansancio. No estoy muy seguro de que ahorre tiempo, pero oye, que a nosotros nos gusta el tren (y el barco, ojo, no nos olvidemos del barco). 


Pudimos (o pudieron, depende) montar en casi todo , excepto en Street Mission, la atracción que se inauguró el año pasado y que siempre tenía una cola de al menos una hora, así que íbamos retrasándolo. En todo el parque hay paneles informativos con la espera en las principales atracciones, y también así puedes decidir si ir hacia un lugar u otro. 


Pero a pesar de toda la planificación también tuvimos que correr, porque si bien teníamos claro las atracciones en las que queríamos montar y en las que no, también sabíamos que queríamos ver el máximo número de espectáculos posible, empezando por el Bang Bang West, el show de especialistas ambientado en el Oeste. Aunque en estos 25 años ha perdido por el camino algunas de las partes más emocionantes, sigue siendo muy divertido. 


También nos gustó mucho Bubblebou, un espectáculo con pompas de jabón que se hacía en el Teatro Mágico de China. En principio no parece gran cosa, pero es realmente sorprendente, tierno y divertido. 150% recomendable. 


Pero si hablamos de espectáculos no os podéis perder FiestaAventura, el gran show que se realiza justo antes del cierre del parque y que es sencillamente espectacular. ¡Y nosotros nos lo queríamos perder! Cuando fuimos el parque cerraba a medianoche, y las fuerzas, sobre todo las de nuestros hijos, ya iban justitas, y estuvimos a punto de irnos tras ver el desfile de artistas. 


¿Pero que es Port Aventura sin atracciones? Nada. Que no no gusten las más potentes no significa que no montemos en ninguna. Si vais, como nosotros, con niños pequeños (el mayor cumplió 10 años el día anterior) os vamos a recomendar dos. Por una parte Angkor, una atracción acuática inspirada en el templo camboyano de Angkor Wat, sin cuestas ni saltos como el Tutuki Splash o el Silver River Flume pero muy divertida ya que debes mojar a otros grupos. La otra atracción recomendada es Street Mission. Os hemos dicho que fuimos retrasándola por la cola, y al final montamos pasadas las 10 de la noche, antes de ir a los espectáculos finales. Es muy divertida y todos, empezando por mi hijo pequeño, nos lo pasamos en grande. 

Por último una última recomendación, nos fiamos de algunos blogs que recomendaban comer en Cactus Express, en México. Hicimos caso. Acertaban. Comida tex-mex. Son menús grandes, tanto que pedimos 4 para los 5, y hubo comida más que suficiente. Perritos calientes, burritos, nachos, patatas fritas… Precios de Port Aventura pero comida abundante. 


Para mis hijos era la primera visita y nada más salir querían volver. Para mi mujer era su segunda visita, la primera fue en un Halloween. Por mi parte era la tercera vez. Estuve hace casi 25 años, cuando el parque estaba recién inaugurado. No será la última vez, estamos convencidos que más pronto que tarde volveremos todos a Port Aventura.

domingo, 28 de abril de 2019

EXCURSIÓN AL PANTANO DEL AMADORIO DE VILLAJOYOSA

Con la llegada de la primavera apetece salir más de casa. Mejor tiempo, más horas de luz, y la sangre alterada son algunos de los motivos para evitar que se caiga la casa encima. Tampoco es necesario ir muy lejos. En este caso nosotros fuimos cerquita, a Villajoyosa (o La Vila Joiosa), al embalse del Amadorio.


Como la mayoría de los ríos que desembocan en el Mediterráneo, el Amadorio es un río corto y que no tiene un caudal estable durante todo el año. De hecho la mayor parte del año, a partir del pantano, el cauce está seco. De presa para arriba el paisaje no es menos desolador, suele tener menos de un 25% de agua embalsada de su capacidad total (15,83 Hm3) pero la pátina turquesa lo disimula muy bien.


La presa se construyó a mediados de los años 50 del s. XX, uno de los famosos pantanos que después aparecía en el NO-DO cuando Franco lo inauguraba. Su construcción atrajo una fuerte inmigración a La Vila Joiosa, sobre todo de zonas de Andalucía y Castilla-La Mancha. Por el trabajo que venían a desempeñar, despectivamente, los oriundos los denominaban (y denominan) "pantaneros". De esa época se conservan en los alrededores de la presa dos silos para cemento que han sido restaurados y los lugares donde se hacía acopio de áridos para ser usados posteriormente. Estos elementos hacen que el paisaje tenga un punto extraterrestre.


Cerca de la presa se ha creado un área recreativa donde hay juegos infantiles y mesas de picnic. El área necesita un mayor mantenimiento, sobre todo los juegos infantiles, que les falta algunas partes. Pero bueno, los niños no necesitan mucho para divertirse. También se ha acondicionado la zona para facilitar su visita. Se ha construido un mirador y se han rellenado las zonas con arenas y plantas autóctonas.


Para visitar la presa hay que atravesar el túnel que se abre hacia la izquierda según llegamos por la carretera de acceso al área recreativa. En la presa podemos observar los diferentes elementos que forman parte de la infraestructura, como las compuertas o los puntos de vigilancia, para evitar que una hipotética rotura de la presa provoque una desgracia.


Además de una buena caminata, en el pantano se puede practicar la pesca y otros deportes náuticos. Para ello hay que solicitar los preceptivos permisos a las autoridades competentes, que en este caso es la Confederación hidrográfica del Júcar. También un poco de precaución, ya que hace unos años ocurrió un desgraciado accidente que se cobró la vida de un pescador aficionado que tocó sin querer unos cables de alta tensión con su caña. 


Para llegar al pantano del Amadorio tenéis que llegar a Villajoyosa y salir del centro urbano en dirección Orxeta (CV-770). Si llegáis por la N-332 o por la AP-7 no necesitáis entrar en la ciudad. Apenas a un kilómetro de la rotonda que da acceso al peaje de la autopista AP-7, a la izquierda, está el desvío (perfectamente señalizado). Seguid hasta que encontréis la presa, tras pasar el área polideportiva.


De camino podeis hacer una parada bastante interesante. Es visitar la Olivera Grossa (olivo gordo), uno de los árboles más antiguos de España. Dicen que este olivo pudo ser plantado en la época de los
romanos y, por lo tanto, tendría unos dos mil años. Aunque hay estudios genéticos que aseguran que la longevidad de un olivo es menor. De cualquier manera nos encontramos con un ejemplar único, como demuestra su tronco, amplio y retorcido. Para llegar hay que desviarse en la CV-770. Lo mejor es programar el navegador GPS porque no existe ninguna indicación. La única referencia es un cartel de "MARINA VERDE".


De esta manera pasaremos un día completo, descubriendo un paraje distinto, y en cierto sentido único, al conservar elementos que eran efímeros pero que han permanecido hasta nuestros días. Nos permitirá enseñar a los niños elementos naturales y cómo la transformación del paisaje por la acción humana puede dar lugar a nuevos hábitats, una clase de Conocimiento del Medio al aire libre.

lunes, 18 de marzo de 2019

MÁLAGA, UN PASEO POR UNA CIUDAD ACOGEDORA


Uno de los descubrimientos más felices que hemos realizado ha sido la ciudad de Málaga. No será porque no estábamos avisados, todas las personas que han estado en la capital malagueña han quedado encantados. Incluso familiares nuestros nos advirtieron de las maravillas de esta ciudad. Con tanto halago solo nos quedó comprobarlo por nosotros mismos.



Málaga es una ciudad maravillosa. Así, sin ambages. Os vamos a dar unos consejos para conocerla en un solo día, algo que es del todo insuficiente, pero menos es nada.


El punto de partida de nuestro paseo con el que conoceremos la ciudad malagueña es La Farola. Sí, en mayúsculas porque no estamos hablando de un poste que sostiene una bombilla, dicho así de manera rápida, si no del nombre popular con que se conoce al faro situado en el puerto de Málaga, a escasos metros de la famosa playa de La Malagueta. Construido en 1816, durante el reinado de Fernando VII, es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.



Desde este punto el paseo lo dirigiremos hacia el conocido Muelle UnoEs un centro comercial abierto con tiendas y establecimientos de restauración que hacen que Málaga mire cara a cara al mar Mediterráneo. Esto es algo que echamos de menos en otras ciudades como Valencia, y que en Alicante se intentó pero que se ha conseguido en parte. Si queréis que pongamos un pero, la mayoría de los establecimientos son franquiciados, y el centro se parece mucho a otros centros comerciales, algo que desmerece un poco a una ciudad como ésta, con suficientes encantos propios.



Hay que hacer una parada obligatoria. Málaga ha logrado situarse en el mapa gracias a una decidida apuesta por el turismo cultural, concretamente por el turismo de museos. Ha abierto algunas subsedes  de otros centros, una tendencia que va a más en todo el mundo, como ésta frente a a la que nos encontramos: la subsede del parisino Centro PompidouReconoceremos perfectamente la entrada de este museo, un  enorme cubo de colores, que a imitación de un inmenso cubo de Rubik,  nos anima a jugar con él. La colección presenta obras de algunos de los artistas más importantes del pasado siglo. Al ubicuo Picasso, le acompaña Miró, Giacometti, Bacon Magritte o Frida Khalo, por citar algunos.


Desde aquí podemos tomar dos caminos que transcurren paralelos. Si decidimos ir junto al mar recorreremos el Palmeral de las Sorpresas dónde nos cubrirá su pérgola, una interesante estructura en zigzag en la que nos resguardaremos, aunque solo sea de manera parcial, del sol. Bajo esta pérgola más o menos a mitad, se encuentra el Aula del Mar, un espacio museístico centrado en la acercarnos la flora y fauna del Mediterráneo malagueño. 


Si decidimos adentrarnos un poquito más en la ciudad vamos a dar al Parque de Málaga, bordeado por el Paseo de los Curas. En este parque encontraremos más de 300 especies botánicas enfrente de edificios tan emblemáticos como el Ayuntamiento o el Banco de España. El serpenteante trazado interior nos irá descubriendo esculturas dedicadas a malagueños notables (no, Antonio Banderas no tiene escultura todavía). Al fondo encontraremos la vista del Castillo de Gibralfaro y de algunas estancias de la Alcazaba malagueña que prácticamente se derraman hasta el mar. Escojamos un camino o el otro vamos a dar a parar a los pies de la noria "Mirador Princess", un magnífico lugar desde el que descubrir la ciudad con otra perspectiva.



Lo más seguro es que en ese instante tengamos enfrente la escultura de Don Manuel Domingo Larios y Larios, más conocido por ser el II Marqués de Larios, uno de los impulsores de la calle más conocida de Málaga, y que lleva el apellido familiar: la calle Larios. Junto al monumento a Larios (sí, su sobrino y III Marqués de Larios fue el fundador de la destilería) transcurre esta calle que es casi sinónimo de la ciudad. Su peatonalización ha ayudado a que se pueda pasear tranquilamente por ella y disfrutar de sus tiendas y bares. A través de la calle Larios, poco a poco nos iremos adentrando en el centro histórico de la ciudad.

¿Qué más podemos ver en Málaga? Siguiendo hacia el casco antiguo podremos descubrir, en primer lugar la Catedral de la Encarnación. De estilo renacentista, tiene añadidos elementos barrocos. Popularmente se le conoce como la "manquita", ya que de las dos torres proyectadas solo se realizó una. Muy cerca encontramos los restos del teatro romano de la antigua Malaca, lo que demuestra la importancia que tuvo la ciudad en el siglo I. Justo a espaldas del teatro romano se encuentra la Alcazaba, el antiguo recinto palaciego de época musulmana, que estaba conectado con el castillo de Gibralfaro, del que ya os hablamos



Entre la Catedral y Teatro Romano se encuentra el museo más visitado de Andalucía, el Museo Picasso. Este centro reúne casi 300 obras del artista malagueño, recorriendo todos los estilos que ejecutó. Este museo fue el detonante del turismo museístico que hemos comentado anteriormente y que ha conseguido atraer a Málaga otros museos como el Museo Carmen Thyssen (que muestra la colección privada de Carmen Cervera), la subsede del Museo Estatal Ruso de San Petesburgo, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y el Centro Pompidou Maálga que antes hemos mencionado. 

No nos olvidamos de algo imprescindible en Málaga: el buen comer y el buen beber. Que los tradicionales espetos no os nublen y os dejen disfrutar de una gastronomía mediterránea y potente. Acompañada de fantásticos vinos, y agradables cervezas. Málaga, es una ciudad acogedora, abierta y que quiere que se disfrute de ella. En pocas ciudades ocurre este fenómeno, y es digno de reconocer.