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viernes, 8 de enero de 2021

DESCUBRIENDO EL YACIMIENTO DEL TOSSAL DE LA CALA DE BENIDORM

Mucha gente cree que Benidorm es un municipio que se creó ex novo a mitad del s. XX, que carece de historia. Es cierto que su boom turístico ha hecho que la inmensa mayoría de su casco urbano se haya construido a partir de 1955, pero no es menos cierto que la historia de Benidorm se adentra en lo más profundo del tiempo. Como muestra el yacimiento arqueológico del Tossal de la Cala.

El Tossal de la Cala se encuentra al sur del municipio, junto a un extremo de la playa de Poniente. Tossal en castellano sería una colina, una loma, aunque por su situación junto al mar también podría definirse como un peñón. No es demasiado alto, unos 100 metros de altura, pero sí suficiente para tener un importante valor estratégico. Respecto a la altura tened en cuenta que en Benidorm hay 21 construcciones (formadas por 26 torres en total) que superan los 100 metros de altura, incluido el cercano hotel Bali con 186 metros de altura.

La existencia de este yacimiento no es nueva, ni mucho menos. En los años 40 del s. XX ya hubo una primera excavación por parte de José Belda, más conocido como el Padre Belda, ya que además de arqueólogo era sacerdote. Posteriormente, en los años 60, fueron Miguel Tarradell y Alejandro Ramos los encargados de dirigir una nueva excavación.

Ya en este momento empiezan a surgir diferencias de criterio en la datación del yacimiento. El padre Belda lo situó alrededor del s. IV a.C., mientras que Tarradell y Ramos lo situaron entre el s. II y I a.C. Por ejemplo, Belda encontró un pebetero con una cabeza de mujer, conservado en el MARQ (Museo Arqueológico Provincial de Alicante), que identificó con la diosa Tanit y que utilizó para la datación. Esta diosa era venerada por varios pueblos mediterráneos, entre ellos los cartaginenses que la situaban en un lugar preferente en su culto. Pero hoy día se identifica a esta mujer con la diosa griega de la agricultura, Démeter.

También se había localizado cerámicas (como las que se conservan en el Museo de Prehistoria de València) y otros materiales metálicos, por lo que la cronología no acababa de concordar. En los años 80 se realizó una cata arqueológica de urgencia, ya que se iba a construir una urbanización. Por desgracia esta urbanización nos ha privado de conocer más acerca de este yacimiento, y solo se pudo excavar una parte, aunque la cata concluyó que bajo la urbanización no se hallaban materiales. Se dice, se comenta, se rumorea, que donde se encuentra la piscina de la urbanización se habría situado un santuario.

Sea como fuere, en el año 2003 un equipo de la Universidad de Alicante, encabezados por la arqueóloga Feliciana Sala, retomó las excavaciones en el Tossal de la Cala. Y de nuevo viene la polémica, ya que sitúan este yacimiento en el contexto de las guerras sertorianas en el año 76 a.C. Habitualmente se había identificado este yacimiento con los íberos o incluso con una colonia griega. Al menos los estudiosos estaban convencidos de que ambos pueblos habrían mantenido contactos comerciales.  

Esta nueva datación hace saltar por los aires los estudios anteriores y reubican al Tossal de la Cala en un nuevo contexto. Porque no solo se le otorga una nueva cronología, sino que además se le confiere una nueva función, la de castellum o fortín militar. Este castellum tendría una conexión directa con un embarcadero situado en la cala de Finestrat, que estaría situado unos 200 metros tierra adentro respecto a la costa actual.

Tras varios años de excavaciones el yacimiento del Tossal de la Cala se ha puesto en valor y es visitable. El horario de visitas es de 8:00 a 20:30 de lunes a viernes, y los sábados, domingos y festivos de 9:00 a 18:00. La visita es libre y gratuita. Si queremos realizar una visita guiada se puede realizar de lunes a viernes de 16:00 a 18:00 o los sábados de 10:00 a 13:00 previa reserva al correo electrónico patrimonihistoric@benidorm.org. Es cierto que entre finales de los 80 y principios de los 90 se habían instalado unos paneles junto al yacimiento pero con una información muy básica. Además el tiempo y el clima los había arruinado.

Respecto al acceso al yacimiento, se puede llegar en vehículo privado aunque en el tramo final hay que atravesar la urbanización Mont Benidorm, y últimamente los vecinos no están muy contentos. Solo se puede aparcar junto a la Ermita de la Virgen del Mar, apenas a unos metros de la entrada del yacimiento. No hay mucho aparcamiento, apenas para 3 o 4 coches. Cuidado porque el resto es espacio privado de la urbanización. También se puede llegar dando un paseo desde la Cala de Finestrat o desde la Playa de Poniente de Benidorm. No es excesivamente empinado aunque las aceras son muy estrechas.

El yacimiento es muy sencillo de interpretar gracias a los paneles informativos. Han situado unas figuras para facilitar la identificación de cada una de las partes del yacimiento. Además en la web de Visit Benidorm se puede descargar de manera gratuita una audioguía en castellano, valenciano e inglés.

El yacimiento engloba parte de la muralla que rodeaba el castellum, la calle que distribuía las construcciones del interior del recinto y las casas en las que se alojaban los soldados de la guarnición. A nuestros hijos les sorprendió que las casas fueran tan pequeñas. Claro, visto a través de los ojos de hoy en día son minipisitos, pero es que en aquella época las viviendas se reducían a una sola estancia, y más en un ámbito castrense.

En una de las casas se encontró una parrilla, que se pondría sobre el fuego para poder nivelar los cacharros para cocinar. Otras estancias servirían como almacenes de diversos alimentos como vino y salazones que se conservaban en ánforas. También pudo haber un taller de fundición de plomo.

Además del evidente interés que puede despertar este yacimiento, la visita también es muy especial por las vistas desde la cima del Tossal. Hasta la apertura del yacimiento su interés turístico era el de servir de mirador. La vista tanto de la bahía de Benidorm, como de la Cala de Finestrat, como del interior de la comarca, con Sierra Cortina y el Puig Campana al frente, es espectacular. Solo por esto ya merece la pena acercarse.

Así que ya sabéis. Benidorm tiene su historia. Empezó aquí y unos siglos más tarde se trasladaría al actual centro histórico de la ciudad, donde se levantó un castillo. Pero eso ya lo contaremos más adelante en otro post.

martes, 8 de septiembre de 2020

PICNIC EN EL ÁREA RECREATIVA DE VICTORIA ROJAS DE AIGÜES

Hace unas semanas organizamos una excursión por nuestra propia provincia. Ya sabéis, no hace falta que descubramos nada acerca de las opciones de este verano (y lo que te rondaré). Después de andar buscando durante un rato (fundamentalmente en otros blogs) nos decidimos por acudir al área recreativa más cercana al destino final de nuestra excursión: el área recreativa de Victoria Rojas, en Aigües de Busot.


Aigües de Busot (o simplemente Aigües) es una localidad cercana a Alicante, a poco más de 20 kilómetros de la capital. Esta localidad se empieza a adentrar en el interior de la provincia, que muy cerca del mar ya tiene un importante componente montañoso. De hecho desde Aigües parte una de las rutas senderistas que recorren el Cabeçó d’Or, uno de los lugares favoritos en la provincia para practicar este deporte. En el mismo área hay un panel con información de las rutas.

Lo primero que debemos tener en cuenta es no confundir Aigües con Busot, ya que, aunque son dos municipios cercanos (unos 11 kilómetros entre uno y otro), son independientes. Para llegar a Aigües tomaremos la carretera CV-775 desde El Campello. También la CV-773 conecta desde Busot y otras carreteras secundarias que parten de los municipios cercanos como Mutxamel (Muchamiel). Son carreteras de montaña, bastante reviradas y que los fines de semana (si hay buen tiempo) suelen ser utilizadas por aficionados al ciclismo, así que llevad la máxima precaución del mundo. Por otra parte la carretera es muy chula porque tiene unas vistas fenomenales del Mediterráneo.


Apenas 500 metros antes de llegar al núcleo urbano de Aigües encontraremos al lado izquierdo de la carretera, en dirección Busot, el área recreativa de Victoria Rojas. Esta es un área no muy grande. Tiene cuatro terrazas en las que están dispuestos los diversos servicios que ofrece: aparcamiento, una pérgola sobre una mesa y asientos, baños, mesas de picnic, barbacoas-paelleros, una fuente de agua y aparatos de gimnasia (para practicar calistenia, concretamente).


Para nosotros es un poco fastidio que no haya juegos infantiles (columpios, para entendernos), pero aquí hay bastante sitio para que los niños jueguen. Llegamos un poco tarde y las únicas mesas de picnic que estaban en la sombra estaban ocupadas. Por suerte llevábamos una manta de picnic plástica y pudimos ponernos a la sombra, ya que el sol caía a plomo. De ahí que recomendemos siempre acudir pronto a las áreas recreativas, sobre todo los fines de semana y festivos. Por suerte había muy poca gente y no tuvimos problemas de espacio. Además al poco tiempo de estar allí la familia que estaba en las mesas protegidas por la pérgola se fue y pudimos trasladarnos. Sin lugar a dudas es el mejor lugar de toda el área recreativa.


Las barbacoas-paelleros estaban cerrados y era absolutamente imposible utilizarlos. Nosotros llevábamos la comida ya preparada y no los necesitábamos. Traemos esto a colación porque es muy importante no hacer el cenutrio en la montaña y que una grave imprudencia pueda provocar un incendio forestal.

Los baños estaban abiertos y eran perfectamente utilizables. Además se encontraban muy bien cuidados, limpios y sin desperfectos importantes. Da mucha rabia ir a un lugar público y encontrártelo en mal estado, ya sea por dejadez de quien debe de mantenerlo en óptimas condiciones, o por vandalismo de la gente que sólo encuentra diversión destrozando lo que es de todos. Os daréis cuenta que nos hemos encontrado con bastantes situaciones desagradables, y además de rabia provoca mucha tristeza.


En la parte más alta del área recreativa se han plantado en varios niveles de terrazas un montón de árboles (nos pareció que eran olivos) que aportarán un plus de sombra a esta zona. Aunque también se lanzó la hipótesis de que fuera un vivero municipal, pero no hemos encontrado información al respecto. No es que el área recreativa sea un secarral, ya que está rodeada de pinos, pero siempre está bien que se aumente la masa arbórea.


Hablando de pinos, muy cerquita se encuentra un ejemplar que popularmente se conoce como “Pino Manolo”. Se cuenta que tiene unos 150 años. No lo sabemos, pero sí que podemos deciros que es enorme, con un tronco bastante grueso. Está muy cerca del área recreativa, aunque hay que andar un poco por la carretera y no hay aceras ni paso de peatones.


Volvemos ahora a la parte más alta del área recreativa. Al fondo se ve un edificio, solitario y señorial. Es el antiguo Preventorio de Aigües. Este edificio nació como un balneario a principios del siglo XIX. La sierra del Cabeçó d’Or tiene bastantes acuíferos, algunos de los cuales tienen propiedades termales. De hecho el “or” (oro) del nombre es una mala traducción, ya que los musulmanes que habitaban por aquí mantuvieron el término íbero “ur” para esta sierra, que significa “agua” y los conquistadores cristianos confundieron la voz. Buscaron oro y no lo encontraron, agua sí, como veis.

Si por algo es famoso el Preventorio es por las supuestas apariciones de espíritus, fantasmas y otras apariciones aterradoras; por sucesos extraños e inexplicables. Es un lugar donde son habituales las visitas de los amantes del misterio, de lo paranormal. Para entendernos, el equipo del programa de Iker Jiménez pasó una noche aquí.


También los vándalos (los gamberros, no el pueblo germánico) han visitado habitualmente este edificio. Por todo ello, y porque amenaza ruina, los accesos fueron cerrados. El edificio, al menos desde lejos, conserva un aire señorial y tiene una estructura bonita. La lástima es que está en muy malas condiciones y quizás el tiempo dicte sentencia.

Con todo, el área recreativa Victoria Rojas es un buen punto para pasar un día. Tiene lo esencial para disfrutar de un picnic, y dependiendo de la época del año y las condiciones meteorológicas y ambientales, probar una buena barbacoa. Para eso es imprescindible consultar la web municipal y la de la Conselleria de Medio Ambiente para saber si está autorizado realizar fuego.


También las áreas recreativas suelen ser un muy buen recurso como punto de inicio (o final) para realizar rutas senderistas o para descansar durante una visita por los alrededores. Nosotros somos usuarios de estas áreas y os animamos a visitarlas, además, generalmente, están en lugares muy chulos.

martes, 18 de agosto de 2020

VIAJAR CON EL PALADAR: COQUES DE LA MARINA

Existe una receta en la costa mediterránea que es común a todos los territorios pero lo suficiente extensa en cuanto a versiones, interpretaciones, incluso ingredientes y formas de prepararlas, que por sí sola genera una deliciosa cultura única. Esta receta es la de la coca.

Coques de la Marina


Porque con el término “coca"; se conocen un sinfín de recetas a lo largo y ancho de la costa mediterránea, con conexiones en otros puntos del Mediterráneo y de Europa. Recetas dulces y saladas. Cubiertas o con los complementos sobre la masa. Incluso cocas que no se llaman cocas.

Para empezar, ¿qué es una coca? Es una masa que se realiza con harina, agua, aceite, algo de levadura y sal o azúcar. A partir de aquí tiene un papel importante la tradición, el gusto personal o la imaginación de quien prepara este plato. En nuestro caso vamos a referirnos a las cocas de La Marina, una comarca que se encuentra al norte de la provincia de Alicante. Los dos municipios más importantes son Denia y Jávea (Xàbia), pero también conoceréis Calpe, Pego, Pedreguer o Vall de Gallinera, de la que hemos hablado en alguna ocasión.


Las cocas de La Marina tienen tamaño de ración. Algo que a los niños seguro que les resulta divertido, y es que nos pueden ayudar a preparar este rico plato. Necesitaremos, como ya hemos dicho, harina (de trigo), agua, sal, aceite (preferiblemente de oliva) y un poco de levadura. 

Vamos con la receta. Para nosotros, una familia con dos adultos y tres niños que no comen demasiado, utilizaremos 1/2 kilo de harina de trigo (mejor si es fuerza, pero no es imprescindible), 250 ml de agua tibia, 125 ml de aceite de oliva (si el sabor os parece muy fuerte podéis mezclarlo con algo de aceite de girasol), unos 7-8 gr de sal y levadura. La levadura depende de las indicaciones del fabricante. Si necesitáis más o menos masa, las proporciones son la mitad de agua que de harina, teniendo en cuenta que la harina se pesa en gramos y el agua se mide en ml. Es decir, para 1 kg de harina, 1/2 litro de agua, etc. Respecto al aceite, la mitad que de agua. Y de sal son unos 15 gramos por kilo de harina. 

Con todos los ingredientes ya listos amasamos, mezclando primero los secos (harina, sal y levadura) y añadiendo el agua. Amasamos como creamos oportuno, con maquina, thermomix o a mano (mi preferida). cuando ya se haya mezclado bien el agua y la harina, añadimos el aceite, mejor poco a poco. Amasamos hasta conseguir una masa firme y elástica. Tapamos y dejamos reposar una media hora, preferiblemente en un lugar templado, para que suba. Si no le hemos añadido levadura, o le ponemos muy poca, se puede tapar con film y meterlo en la nevera toda la noche. 



Tras el tiempo para levar, lo volvemos a amasar ligeramente y lo dividimos en raciones iguales. Con cada ración formamos una bola, un poco más pequeña que una pelota de tenis. Las aplastamos con un rodillo dándole forma redondeada, pero sin aplanarlas mucho. Con los dedos en el centro haremos una hendidura para que no se salga el relleno. Las ponemos en la bandeja del horno y las tapamos con un trapo para que reposen 10-15 minutos más. A continuación las rellenaremos. Las cocemos en el horno a 200 ºC unos 10-12 minutos, cuando veáis que la masa está dorada. Se pueden comer calientes o frías, pero recién hechas están mucho mejor. 

El relleno tradicional es pisto con tomate, salazones (mojama, melva o sardinas) o el esgarraet o aspencat, que consiste en tiras asadas de pimiento, cebolla y berenjena (la receta puede variar) con migas de bacalao seco o mojama. Para los niños solemos hacer una mezcla con atún de lata y salsa de tomate. También se puede poner embutido, solo o con rodajas de pimiento o tomate; o lo que vuestro gusto o la imaginación os dicte. ¡Hay un sinfín de posibilidades! 


Las variantes de la receta son inmensas. Hay cocas destapadas, como estas, o cubiertas, como si fueran empanadas. Respecto a las destapadas las más tradicionales son las que tienen una masa de unos 4-5 cm de grosor con embutido o salazón por encima. Suelen ser rectangulares y, más o menos grandes, dependiendo del horno que utilicemos. También hay una coca, denominada de mollitas, que tiene por encima una mezcla de harina y agua, como si fueran grumos. A mí se me hace un poco de bola, para que nos vamos a engañar. Las encontraréis sobre todo en la zona de la ciudad de Alicante y sur de la provincia. 

La coca tapada más famosa es la de atún con cebolla (coca amb tonyina) que se come por toneladas durante las Hogueras de Alicante. Hasta se celebran concursos para premiar la mejor. Otra que tiene un gran predicamento es la de pisto con atún. Cuando está bien hecha es una auténtica delicia. 

Otras versiones de la coca, son los bollos a la paleta o a la loseta, típicos de algunos municipios de la comarca alicantina de la Marina Baixa como Benidorm, La Vila Joiosa y Altea. Esta vez la masa se elabora con harina de maíz, se rellena con acelgas sofritas y migas de melva desalada (un pez de la familia del atún) y se cocina a la plancha o sobre una sartén caliente. En Finestrat se denomina coca girà (coca girada) y se hacen con embutido. En los pueblos del interior de la comarca también se le denomina minxos y pueden freírse. 

Añadir título

Si pensáis que no pueden haber más variantes os equivocáis. Queda hablar de las cocas dulces. En la Comunidad Valenciana por coca dulce se entiende una gran variedad de bizcochos, desde la más simple, denominada coca de llanda (lata, por la bandeja del horno) o boba, pasando por la coca de naranja, chocolate, almendra, yogur… En Cataluña es muy típica la coca de San Juan, que tradicionalmente se come para festejar la noche más mágica del año. Por encima puede llevar piñones, fruta escarchada, chocolate o crema pastelera. 

Al principio comentábamos que la coca tiene conexiones con otras recetas del Mediterráneo y Europa. Si ir muy lejos, tenemos el ejemplo de las empanadas gallegas. Por otra parte tanto las pizzas como las foccacias son primas hermanas de las cocas. En las zonas limítrofes de Francia y Alemania (Alsacia, Lorena, Sarre, Baden) se prepara un plato denominado tarte flambeé o flammkuchen, que consiste en una base de masa de trigo cubierta con nata y cebolla, panceta, o queso gratinado, dependiendo de la receta. Por último parece que la palabras inglesas y alemanas para los pasteles (cake y kuchen, respectivamente) derivarían de coca. Vamos, que esta receta es de lo más viajera. 


Y veis que no os mentíamos al afirmar al inicio del post que la coca forma una cultura por si misma, como explica en este artículo Paco Alonso, con su historia y sus múltiples variaciones y formas de prepararlas. Seguro que nos hemos dejado muchas variantes. Os toca a vosotros descubrirlas y disfrutarlas. Os animamos a cocinar un plato sencillo pero muy sabroso. Y a que le pongáis cariño y, sobre todo, imaginación. ¡Qué aproveche!

miércoles, 8 de julio de 2020

RECORREMOS LA RUTA CIRCULAR DEL EMBALSE DE GUADALEST

En este nuevo tiempo en el que estamos intentado recuperar ese tiempo en el que hemos estado confinados, una de las cosas que más nos apetecían era volver a la montaña a realizar esas rutas que periódicamente hacíamos. Por suerte vivimos en una localidad, Benidorm, que cerca dispone de bastantes lugares para practicar senderismo. Ya os hemos contado alguna salida, como la que hicimos por Serra Gelada, o en la que coronamos el Puig Campana.


Esta vez realizamos la ruta que rodea el pantano de Guadalest. Hace tiempo os hablamos del pueblo, que está en la asociación de los Pueblos más Bonitos de España, y ahora tocaba disfrutarlo de otra manera. Es una ruta muy facilita, de unos 10 kms de longitud. Tan fácil que pueden participar los niños sin ningún problema, siempre y cuando sean capaces de aguantar una caminata de ese recorrido (si no pues recortad y en paz). También muy importante, la ruta es circular (acaba donde empieza) con lo que la logística se reduce mucho al no necesitar dos coches, al menos no los necesitamos en nuestro caso.


Podemos dividir esta ruta en dos partes, una parte de unos 7 kms donde el camino está totalmente asfaltado, y otra de unos 3 kms donde la pista es de tierra. La división entre estas dos partes se produce llegando al casco urbano de Beniardà. Pero vayamos por partes.

La ruta la iniciaremos junto a la presa. Hay un parking para una veintena larga de coches, más los que caben a ambos lados de la carretera de acceso. Os recomendamos ir pronto, sobre todo en días de temporada alta o fines de semana. La mayoría de las personas que hacen esta ruta empiezan por la presa y siguen el camino en sentido antihorario. También se puede iniciar desde el pueblo de Castell de Guadalest, alargando la ruta casi 4 kms (2 kms de ida y otros 2 de vuelta).


Como hemos comentado anteriormente esta parte del camino está asfaltado. De vez en cuando pasa algún coche, moto o bicicleta, así que hay que tener un poco de precaución. Hay un par de pendientes pero en ningún caso son excesivas y se salvan sin ninguna dificultad. El camino atraviesa bosques de pinos y algún que otro campo de olivos (y algunas casas que nos sorprenderán). Siempre circulamos en paralelo al pantano, por lo que la vista es muy chula. Los alrededores son igualmente bonitos, ya que el valle de Guadalest está flanqueado al norte (de oeste a este) por las sierras de la Serrella, Aixortà y Bernia, y al sur por la sierra de Aitana. En esta dirección veremos a lo lejos, además de Beniardà, los pueblos de Confrides, Banifato o Benimantell.


Al cabo de unos 7 kilómetros llegaremos a Beniardà. Este es el pueblo que está a la cola del embalse. El río Beniardà, un pequeño cauce, es el principal aporte al pantano, además de otra rambla que nos encontraremos unos metros atrás. Precisamente en este punto, en un puente, hay que girar a la izquierda. Encontraremos una fuente a nuestra derecha y la piscina municipal a nuestra izquierda.


Teniendo en cuenta que casi llegamos al casco urbano de Beniardà, una de las opciones que tenemos es empezar la ruta desde este pueblo y hacerla en cualquiera de los dos sentidos posibles. Al finalizar podemos tomar algo en alguno de los bares del pueblo. Además de esta variante se puede hacer esta ruta desde la presa pero en sentido de las agujas del reloj.

No llegaremos a entrar al pueblo y antes de llegar hay un desvío hacia la izquierda. Si llegáis al poste con el cartel que anuncia de la entrada del pueblo, os habéis pasado. A partir de aquí empiezan los tres kilómetros de recorrido por pista de tierra. Nosotros encontramos un grupo de coches aparcados de un grupo de jóvenes acampados junto al embalse y de unos cuantos pescadores que pasaban allí la mañana.


Quizás este punto sea el único complicado de todo el trazado. La pista no está muy clara ya que hay bastante vegetación y tapan el camino. Hay que hacer un poquito de explorador, pero en ningún caso vamos a encontrar un nuevo continente ni nada por el estilo. Se cruza el río Beniardà, que para ser ya el mes de junio bien entrado llevaba bastante agua (después nos enteramos que unos días antes había caído una buena tormenta de primavera), y seguimos sin ningún problema. Para cruzar el río lo haremos saltando, no encontraréis ningún puente.


Y seguimos nuestro recorrido, que hasta el final es completamente llano. Estaremos más cerca del agua y podremos ver mejor las carpas que viven aquí, y que son el reclamo de los pescadores. Al final, junto a la presa, pudimos ver un banco bastante más numeroso. Apenas a unos doscientos metros del final del recorrido encontraremos los restos de un embarcadero que hace unos años utilizaba un barco turístico solar que hacía un pequeño crucero por el embalse. 


Cuando lleguemos a la valla que se encuentra junto al aparcamiento habremos finalizado el recorrido. Como os decimos, una ruta fácil que se puede disfrutar en familia. Los diez kilómetros de la ruta en ningún caso se nos hicieron pesados. Tampoco la hicimos a un ritmo demasiado alto, fue un paseo. Almorzamos nuestro bocadillo y nos dispusimos a volver a casa, pensando por el camino cual sería nuestra próxima ruta.


PD: Junto a la presa encontramos bastantes cañas arrastradas y, lo que más nos dolió, un montón de botellas de plástico, algunas de lejía (con su característico color amarillo). No hace falta que os comentemos la indignación que nos produce que el ser humano sea tan guarro y que se contamine de esta manera el medio ambiente. Así nos cargamos el planeta, el único que tenemos.

jueves, 18 de junio de 2020

LAS MIRADAS MILENARIAS DE LOS ÍDOLOS EN EL MARQ



Poco a poco estamos volviendo a recuperar la vida que dejamos en suspenso allá por marzo. Han sido unas cuantas semanas pensando en cuando volveríamos a salir a la calle. Después llegó el momento de pensar cuando podríamos ir a otro municipio. Ahora que ya podemos recorrer de nuevo nuestra provincia, tenemos ganas de viajar al resto del país. Incluso fuera, si tuviéramos la oportunidad. Pero sin prisas y con cabeza, que nadie desea un rebrote. Nuestras sensaciones os las vamos a contar en un post más completo y dedicado en exclusiva a este tema.


Así que decidimos ir al Marq, el Museo Arqueológico Provincial de Alicante, para ver su actual exposición temporal: Ídolos, miradas milenarias. En principio esta exposición se iba a poder ver hasta el mes de abril. Pero se ha tenido que prorrogar, con motivo del confinamiento, hasta el mes de julio. Posteriormente viajará hasta el Museo Arqueológico Regional de Madrid, en Alcalá de Henares.

¿De que trata Ídolos? Hace un repaso a la representación de humanos, por parte de nuestros antepasados de hace miles de años, en cerámicas, piedra, hueso o metal. Estas figuras tenían carácter simbólico. Los ídolos no eran dioses, eran figuras protectoras y antepasados que están mirándoles, apoyándoles y vigilándoles al mismo tiempo. Estas representaciones se han encontrado en la mitad sur de la Península Ibérica, en yacimientos de Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía o Portugal. Precisamente en nuestro país vecino se hicieron los primeros descubrimientos de estas figuras a finales del s. XIX.


La importancia de estas figuras radica en que nos hablan de los intercambios culturales entre pueblos hace entre 4.000 y 5.000 años aproximadamente, de como ya empezaron a tener unos elementos de representación que repetían y codificaban (unos ojos son siempre unos ojos, un rostro es un siempre un rostro, etc.) y que tienen relación directa con otros tipos de arte prehistórico como las estructuras megalíticas o las pinturas rupestres (que tuvieron ya una gran muestra en el MARQ).

La primera gran diferencia de esta exposición respecto a anteriores muestras temporales, es que ocupa solo dos de las tres salas que tiene el Marq para este tipo de exposiciones. Pero esto no significa que sea menos completa o peor que otras exposiciones, ni mucho menos. En total son 226 piezas de unos 20 museos tanto de España como de Portugal, y la colaboración de dos museos.


Como ya es marca de la casa, la exposición es muy bonita. El pasillo central que comunica las dos salas se convierte en un espacio expositivo más. A través de los paneles se explica perfectamente que son los ídolos y la función que tenían para esas sociedades prehistóricas. Me gustó mucho unos pequeños paneles en blanco y negro, con poca información y sencilla que me recordaban los destacados de los libros de texto. Para los niños son perfectos.

Nada más entrar nos encontramos con dos figuras, una mujer y una niña con la cara pintada junto a un enterramiento. Después descubriremos la función de esas mujeres. Un enorme panel nos hace un recorrido por las “Venus” prehistóricas que se han ido localizando en diversas partes de Europa y la función simbólica de estas figuras, que han estado vinculadas con ritos de fertilidad.


En la primera sala los elementos expositivos se basan en los monumentos megalíticos que, como he comentado antes, tienen a juicio de los expertos una relación directa con los ídolos. Se hace una contextualización de los hallazgos a finales del XIX. Reproducen, por ejemplo, los dibujos publicados en las obras del arqueólogo Luis Seret, que excavó en numerosos yacimientos del sudeste español (fundamentalmente en Almeria). Un mapa de la Península Ibérica sitúa los yacimientos.

En esta primera sala las piezas tienen un diseño muy esquemático, que también se enlazan con las pinturas rupestres esquemáticas, prácticamente contemporáneas de éstas. Apenas destacan unas formas básicas como la cabeza, brazos y piernas o el sexo. Pero si hay un elemento que destaca en las representaciones esto son los ojos. Grandes y fácilmente reconocibles. Se vinculan con el sol, el astro rey.


Antes de entrar en la segunda sala podemos ver un panel donde se recrea un ritual que oficia un chamán (por llamarlo de alguna manera) en una sociedad neolítica. Los especialistas creen que los ídolos están íntimamente ligados a estos rituales. Además el oficiante lleva una especie de máscara que nos recuerda poderosamente a las imágenes que tallaban.


El diseño de la segunda sala remite a varios elementos del yacimiento de Los Millares, donde se encuentran cabañas, fosos, silos y enterramientos que tienen (o tenían) forma circular. Los paneles laterales imitan la textura de la madera o de las piedras. Estas formas redondeadas se repiten varias veces en toda la sala. En el centro del primer "círculo" se encuentra una maqueta del poblado del yacimiento de Los Millares. En el segundo círculo hay un expositor redondo con un cuenco (también redondo, claro) y un ídolo en piedra con formas redondeadas. El tercer círculo representa un enterramiento, concretamente el tholos de Montelirio, en Castilleja de Guzmán (Sevilla), con el esquema de los cuerpos localizados en el suelo. La verdad es que da un poco de cosa pasar por encima, casi como si estuviéramos profanándolos.


Al final de la sala se hace un recordatorio a una serie de mujeres que fueron enterradas en Montelirio y que se descubrió que utilizaban habitualmente cinabrio. El cinabrio, también conocido como bermellón por su color rojo intenso, es un mineral muy tóxico compuesto en un 85% por mercurio y un 15% por azufre. Lo más seguro es que lo usaran para maquillarse para realizar rituales. Tanto las pinturas como las vestimentas reproducirían las imágenes que vemos en los ídolos.


Por último, debido al control de aforos, desde el Marq recomiendan reservar las entradas anticipadamente a través de su página web. De esta manera nos aseguramos que tendremos entrada para cuando decidamos ir, aunque hay que ser previsor porque el sistema de entradas bloquea los tickets con 24 horas de antelación. También se siguen sacando billetes en taquilla, evidentemente. El pago se debe realizar con tarjeta de crédito/débito contactless. En las exposiciones tampoco se puede tocar nada, incluidas las piezas tiflológicas, que entiendo que serán exclusivas para invidentes.


Una vez más el Marq demuestra porqué es uno de nuestros museos favoritos (bueno, uno no, el favorito). Seguimos a la espera de que llegue la gran exposición internacional de este año compuesta por 9 guerreros de terracota y un caballo de Xian, pero la situación es la que es, veremos. Antes tiene que exhibirse "Las artes del metal en Al-Andalus", que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional prorrogada hasta el 6 de septiembre, y que seguro que también será una muestra excelente. Pero  ya habrá tiempo para contar todo esto.

viernes, 29 de mayo de 2020

UN DÍA NON STOP EN BENIDORM

Benidorm tiene el "honor" de cargar en sus hombros numerosos prejuicios. El más recurrente es que es un destino para jubilados. En parte es verdad, en temporada baja son muchos los hoteles que permanecen abiertos gracias al denominado "turismo senior", contribuyendo a que se mantengan miles de puestos de trabajo durante casi todo el año. Podéis imaginaros la catástrofe laboral que ha supuesto para muchas familias esta pandemia. Por eso os ofrecemos un plan de un día para venir a nuestra ciudad, la mejor para ir de vacaciones con la familia.


A lo largo de muchos años me he encontrado numerosos detractores de lo que se ha llamado "modelo Benidorm" pero la mayoría lo hacían desde el desconocimiento. Entiendo que haya gente a la que no le guste venir de vacaciones a Benidorm, puesto que en temporada alta hay una gran afluencia de gente (ojo, algo común a casi toda la costa española). Hay a quien no le gusta la construcción en altura (los rascacielos). No queremos extenderme mucho en esto, no es el tema de este blog ni de este artículo, y nosotros que vivimos aquí tenemos otra visión en muchos aspectos.

En honor a la verdad Benidorm es mucho más que abuelitos paseando y guiris achicharrándose al sol con las barrigas llenas de cerveza. Algo debe de tener cuando hace unos días el Gobierno anunció que en verano podríamos viajar, el destino más solicitado en Destinia fue Benidorm. Por eso hemos planificado un día a tope donde no va a haber (casi) tiempo para descansar, para que en cuanto podáis venir disfrutéis mucho de nuestra ciudad.


- Toque de diana, nos ponemos en pie. Duchados y vestidos, vamos a desayunar. Pero no un café con leche y un bollo, no. Vamos a coger fuerzas de verdad. Para eso lo mejor es un buen desayuno inglés. Ya sabéis, salchichas, bacon, huevos, judías con tomate, tostadas, tomates y una taza de té (o café si lo preferís). Hay varios lugares para degustarlo, pero nos decantamos por la "zona guiri", es decir, la zona en la playa de Levante más frecuentada por británicos. En la calle Gerona y la calle Londres tenéis varios locales (The Yorkshire Pride, John and Joseph's, The Drop Inn) muy recomendables.


- Como suponemos que no estáis acostumbrados a semejante atracón tan temprano, lo mejor será que lo bajemos. Para eso vamos a dar un paseo por el Parque Natural de Serra Gelada. Esta sierra se encuentra junto al mar, y es una de las culpables del microclima que disfruta Benidorm. Compartido por los municipios de Benidorm, Alfàs del Pi y Altea, aquí podemos observar fauna y flora típicamente mediterránea (ya os hablamos un poco en el post dedicado al Faro del Albir) . Nos dirigiremos junto a la Cala del Ti Ximo, una pequeña cala con una fantástica y tranquila playa de rocas. Desde este punto no se puede acceder con ningún vehículo a motor, a excepción de bicicletas, así que poneos calzado deportivo, y llevad agua. El paseo acaba en la Punta del Cavall (Punta del Caballo) donde hay una torre vigía que hace poco ha sido sometida a un proceso de consolidación. Disfrutad de las vistas de los acantilados, son espectaculares.  La visita la podemos completar subiendo (hay acceso en coche) a La Cruz, una de las cimas de Sierra Helada denominada así por la gran cruz que se instaló en 1961 (sustituida unos años más tarde) para expiar los pecados de la impía ciudad. Desde aquí se puede divisar una vista de toda la bahía.


- Nos hemos ganado el derecho a tomar algo, que no solo de vistas vive el ser humano. Si queréis tomar una cerveza, tenéis numerosas opciones. En el mismo Rincón de Loix os recomendamos El Capricho (Av. Ametlla del Mar), o más en el centro de la ciudad La Cofradía (C/ Gardenias) o Angelillo (Av. Jaime I). Benidorm cuenta con excelentes bares, muchos de ellos ya se han sumado al caña-tapa, con más o menos éxito.

- Ya es la hora de comer. Para ello nada mejor que un buen arroz. Nuestra opción favorita es el Restaurante Ulía, en la Avenida Vicente Llorca Alós, en La Cala. Además de comer un arroz excelente tiene unas vistas magníficas de la playa de Poniente desde primera línea. Podéis optar tanto por un arroz marinero (a banda, o del senyoret) como por una paella de carne.


- Un rato de relax en la playa. Ahora sí. Benidorm tiene cerca de 8 kilómetros de arenales para disfrutar. Si os gusta el gentío la playa de Levante es vuestro lugar. Si queréis un poco de calma acercaos a la playa de Poniente, en la zona de la Cala. Con los niños os recomendamos también la cala de Mal Pas, junto al puerto.


- Tras haber estado en la playa, nos hemos duchado y nos hemos puestos guapos, que viene la noche y hay que lucirse un poco. Daremos un paseo por la avenida del Mediterráneo. Esta es la arteria principal de Benidorm que une el centro con el Rincón de Loix. En sus casi 2 km. encontramos infinidad de bares y tiendas, incluso un casino. Si vais con niños os recomendamos parar un rato en la bolera o Festilandia, un pequeño parque de atracciones.


- ¿Os apetece ver la puesta de sol desde la Plaza del Castillo? Ésta se encuentra sobre el cabo Canfali que divide en dos la bahía de Benidorm. Por unas escaleras se accede al celebérrimo Mirador del Mediterráneo. Desde aquí podemos callejear por el casco histórico donde se encuentra, por ejemplo, la Iglesia de San Jaime y Santa Ana, donde en una de las capillas se encuentra la Virgen del Sufragio, patrona de la ciudad.


- Hora de cenar. Os proponemos una "sena de picogteo" a base de pintxos y tapas en la calle Santo Domingo, o como se le conoce popularmente, la "de los vascos". En esta calle, y las contiguas, encontramos un buen numero de establecimientos que nos trasladarán al mismo País Vasco. En el mes de junio se suele celebrar el Concurso de Tapas y Pinchos, donde una veintena de establecimientos de toda la ciudad demuestra su talento e imaginación en estos pequeños bocados.


- Si vamos con niños probablemente será hora de volver a nuestro alojamiento para descansar (el día ha dado para mucho), pero también queda opción para que los padres vayan un poco de marcha. Si queréis un plan tranquilo en la calle Alameda (muy cerca de la calle Santo Domingo) hay varios locales especializados en preparar gin tonics premium. Si queremos algo más movido os recomendamos los disco-pubs que hay en la playa de Levante, y si queremos darlo todo recurriremos a las discotecas "guiris" donde podremos bailar hasta que salga el sol.

¿Un día completo? Pues ni siquiera hemos pisado los dos parques acuáticos (Aqualandia y Aqua Natura), los dos parques de animales (Terra Natura y Mundomar) y el parque temático Terra Mítica. Y si tenéis ganas de más los municipios de alrededor como Altea, La Vila Joiosa, Polop, Castell de Guadalest, os ofrecen una completa oferta complementaria.


El sociólogo Mario Gaviria comparaba a Benidorm con la Coca Cola. Dice que sería como una botella de dos litros del refresco. A todos les gusta, se puede combinar y es barata. A mi me gusta tomar esa comparación y decir que, además, tiene numerosos formatos adaptados a los gustos y necesidades de cada consumidor: botella, lata, un vaso.... Sea como sea, os esperamos.