Mostrando entradas con la etiqueta Castilla-La Mancha. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Castilla-La Mancha. Mostrar todas las entradas

jueves, 28 de octubre de 2021

EL CASTILLO DE PEÑARROYA, PROTECTOR DE LAS LAGUNAS DE RUIDERA

“En un lugar de la Mancha, de cuyo nombre no quiero acordarme…”. Seguro que habéis reconocido esta frase. Y es que el comienzo del Quijote es una de esas cosas que un montón de alumnos hemos aprendido casi por herencia. Argamasilla de Alba es uno de los epicentros cervantinos. Allí se encuentra, además, el castillo de Peñarroya.

Castillo de Peñarroya

Vigilando la última laguna del parque natural de las Lagunas de Ruidera, se encuentra el castillo de Peñarroya. Es habitual que en un valle como este, para posibilitar su defensa, hubiera un castillo en cada extremo. Más si cabe si tenemos en cuenta que en un lugar como este la defensa es muy sencilla, ya que basta con cerrar ambos extremos. En el otro lado se encuentra el castillo de Rochafrida, en el término municipal de Ossa de Montiel, del que solo se pueden visitar sus ruinas.


Por su parte el castillo de Peñarroya ha permanecido en pie durante todos estos siglos y en la actualidad se encuentra junto a la presa del mismo nombre, que posibilita el riego en los campos cercanos. También tiene una importante función hidrológica, ya qué es el nacimiento del denominado Guadiana Alto o Viejo, un cauce que unos kilómetros más adelante convergerá con el Guadiana que todos entendemos, el que surge de los Ojos del Guadiana.

El castillo de Peñarroya se encuentra en el término municipal de Argamasilla de Alba, a 12 km del casco urbano de esta localidad manchega. Supone una de las excursiones típicas de los visitantes que se adentran en el parque natural de las Lagunas de Ruidera ya que está a los pies de la última laguna, que hoy es un pantano.

Castillo de Peñarroya

Para llegar se puede hacer en coche a través de la carretera CM-3115. Hay un inmenso aparcamiento no asfaltado, pero perfecto para realizar la visita. Si preferimos hacer algo de ejercicio, hay una ruta senderista que parte de Ruidera, y que tras visitar la cascada del Hundimiento pasa por las lagunas bajas y el Canal de Villanueva, para acabar en este lugar. Preparaos porque son 21 kilómetros de trayecto.


La historia del castillo de Peñarroya se remonta a la época de la dominación musulmana. Esta fortaleza se construiría con una evidente función defensiva, como ya hemos comentado anteriormente. El año 1198 es conquistada por los cristianos y pasaría a manos de la Orden de San Juan a partir de 1215. Esta orden estableció aquí una encomienda que llegó a ser la más importante de la orden. Esto es decir mucho. Las órdenes militares como la de San Juan, Calatrava o los templarios (Orden del Temple), la más conocida de todas, atesoraron grandes riquezas que repartían entre los necesitados. También establecieron aquí la caja fuerte de la Orden, lo que demuestra la importancia que tuvo. Entre los siglos XIV y XVI este castillo sufrió diversas obras y modificaciones del edificio original, que configuró el aspecto que tiene actualmente. 

La visita al castillo es libre y se realiza bastante rápidamente, en media hora, más o menos. Se entra por una puerta situada junto al acantilado que también da nombre a este castillo. Tras la construcción de la presa esta peña ha quedada bastante desdibujada. Dentro podremos adentrarnos junto a la muralla que rodea la fortificación y que tiene un camino de ronda almenado por el que se puede pasear. La torre del homenaje es la parte más importante del conjunto. Aquí se supone que estaban las estancias tanto para residir como para el resto de actividades que realizaba la Orden de San Juan y sus posteriores habitantes.


Mirando hacia la actual posición de la presa, que antiguamente era únicamente una laguna, se abre una plaza de armas bastante grande. Aquí encontramos también otro de los elementos más característicos de esta fortaleza, la capilla dedicada a la Virgen de Peñarroya que dicen se apareció tras la conquista cristiana de este castillo. Esta Virgen tiene una gran veneración en la zona siendo la patrona tanto de Argamasilla de Alba como de la cercana localidad de La Solana.

Castillo de Peñarroya

La iconografía quijotesca está presente casi en cada rincón de esta zona. No obstante como ya comentamos en el post sobre las Lagunas de Ruidera, en esta zona Miguel de Cervantes situó algunas de las aventuras que viven Quijote y Sancho. Por ejemplo, bastante cerca se encuentran la cueva de Montesinos, y un poco más allá podréis encontrar molinos como protagonistas de la que es la escena más famosa de la novela de Cervantes.

Castillo de Peñarroya

Aunque no queremos, vamos a cortar un poco el rollo. El Quijote es un personaje de ficción. Esto parece obvio pero de vez en cuando hay carteles del tipo "El Quijote pasó por aquí" o "El Quijote comió aquí". Quijote y Sancho son personajes de ficción, tan de ficción como pudiera serlo Harry Potter, Darth Vader o Doraemon. Eso no quita para que, como acabamos de comentar, Cervantes se inspirara en estas tierras para situar las escenas de su novela, y que podamos disfrutar de estos paisajes imaginando al caballero andante y su escudero atravesando estas tierras.


Precisamente en Argamasilla de Alba se encuentra la Casa de Medrano. En este lugar ubican los estudiosos de Cervantes el lugar donde estuvo preso el escritor. También se contempla de manera muy extendida la tesis de que aquí escribió la primera parte del Quijote. Para ello los expertos se apoyan en las citas sobre el cautiverio que hace Miguel de Cervantes a lo largo de la novela y también de la descripción detallada de algunos lugares de Argamasilla de Alba y alrededores. Sea como fuere, cuando visitamos el Castillo de Peñarroya este lugar estaba cerrado por lo que tendremos que volver a visitarlo (toda excusa es buena).

Castillo de Peñarroya

El castillo de Peñarroya es bastante interesante pero si algo se destaca por encima del conjunto son sus vistas. El embalse de Peñarroya fue inaugurado en 1959. Además de su aprovechamiento hidráulico sirve para generar electricidad. Es un marco incomparable. Tanto como el paisaje que se extiende tras la presa.


Si estáis en esta zona no dejéis de visitar este castillo, un lugar que se ve bastante rápido y seguro que no os defrauda. Y es que esta zona de España tiene muchas sorpresas que descubrir, la mayor parte de ellas bastante desconocidas.

miércoles, 8 de septiembre de 2021

HEMOS DISFRUTADO DE LAS LAGUNAS DE RUIDERA

En un lugar de La Mancha, a caballo entre Albacete y Ciudad Real, se encuentra uno de los espacios naturales más importantes de este país. Ha cambiado totalmente la concepción que teníamos de La Mancha como una zona seca y llana. Las Lagunas de Ruidera nos han sorprendido gratamente. Un lugar que merece mucho la pena y debería ser más conocido.

Las Lagunas de Ruidera

En mente teníamos esa región de infinitas llanuras, con campos sembrados de cereal o dedicados al secano. Pero las Lagunas de Ruidera exhiben una vegetación abundante, colinas y mucha agua. Un humedal que, como veremos más adelante y al igual que en otros similares como La Albufera de Valencia, gracias a la mano del ser humano ha estado en peligro.

Qué son las Lagunas de Ruidera

Las Lagunas de Ruidera son un importante humedal declarado parque natural y Reserva de la Biosfera. Éste tiene una superficie de más de 37 km2. Abarca el término municipal de cinco localidades: Argamasilla de Alba, Alhambra, Ruidera y Villahermosa, en Ciudad Real; y Ossa de Montiel, en Albacete. En total son 15 lagunas que están separadas por unas barreras naturales formadas por los depósitos de materiales, pero comunicadas entre si por saltos o cascadas. La más espectacular es la cascada del Hundimiento, en Ruidera.


Las lagunas son, en el orden que sigue el curso del agua, las siguientes:
Conceja, Tomilla, Tinaja, San Pedro, Redondilla, Lengua, Salvadora, Santos Morcillo, Batana, Colgada, Del Rey, Cueva Morenilla, Coladilla, Cenagosa y el Embalse de Peñarroya. Como curiosidad, la mayoría tiene nombres femeninos.

Las lagunas están divididas en tres grupos: las altas, medias y bajas. Las medias estarían entre la laguna de San Pedro y la Del Rey y son las que concentran más visitantes. Las anteriores son las "altas" y las posteriores las "bajas". Cada una tiene formas, tamaños y profundidades distintas. La profundidad media está entre 10 y 25 metros.

Las barreras tobáceas

Las Lagunas de Ruidera

Las barreras que separan algunas de las lagunas se conocen como barreras tobáceas. Están formadas por los depósitos de carbonato cálcico que está disuelto en el agua. Mucho disuelto y muy disuelto, que diría aquel. En otras palabras, es muy abundante. El carbonato cálcico, que es el principal componente de las rocas calizas, se asienta en los márgenes, fundamentalmente cuando el nivel del agua decrece. Durante miles de años se ha ido compactando y ha formado esas rocas que han constituido las barreras. Ese proceso continúa hoy en día, por lo que es muy importante respetar la señalización y no pisar por donde nos de la gana (donde está prohibido) ya que podemos alterar y afectar muy negativamente el ecosistema.

Como tantos y tantos espacios naturales las Lagunas de Ruidera tienen graves peligros que acechan. No solo el cambio climático, la variación de los regímenes de precipitación y las sequías. También, y sobre todo, la acción humana directa. En otras épocas se han construido canales para el aprovechamiento del agua, tanto para regadío como para la generación de electricidad. Las centrales hidroeléctricas hoy en día están en desuso y la mayoría de edificios se encuentran en estado de ruina. Se abrieron algunas brechas en las barreras tobáceas, e incluso se desecó alguna laguna para utilizar ese terreno para la agricultura. La protección del paraje ha frenado la degradación y le ha dado un respiro, pero nunca hay que perder la alerta.

Visitamos las lagunas


La manera más sencilla de visitar las distintas lagunas que forman este parque natural es a través de una carretera que discurre en paralelo a las lagunas, entre la laguna Conceja y la Laguna del Rey. y une Ossa de Montiel y Ruidera. El recorrido se puede hacer en vehículo a motor, en bicicleta o andando. La parte recayente en la provincia de Albacete tiene un solo carril para vehículos a motor, con limitación a 30 km/h; y carril bici y senda pedestre separados. Cuando entra en la provincia de Ciudad Real, la carretera cambia a dos carriles de circulación, aunque la parte pedestre sí que sigue separada.

Esta carretera tiene una longitud aproximada de 9 km. En el recorrido hay numerosos miradores y puntos donde podemos hacer unas fotos para el recuerdo. Hay paneles informativos para comprender mejor cada punto y conocer sus principales características.


También es posible visitar las Lagunas de Ruidera a través de las rutas senderistas. No solo siguiendo la carretera que os acabamos de describir. Por la otra orilla hay un sendero que recorre varias y que parte del puente que pasa sobre el canal que une la laguna del Rey y la de Cueva Morenilla. Desde este mismo punto parte la ruta hacia el castillo de Peñarroya, que también nos lleva hasta la cascada del Hundimiento. Existen varias rutas más, tanto circulares como lineales que os permiten recorrer gran parte del parque.

Una gran ayuda para visitar las Lagunas de Ruidera y para conocer más cosas de este paraje es la app del mismo nombre: "Lagunas de Ruidera". Está disponible para Android y IOS. La app tiene audioguía y gracias a la geolocalización saltan avisos en puntos determinados. Además ofrece mucha info de utilidad. 

Actividades en las Lagunas de Ruidera 


En verano las Lagunas de Ruidera tienen numerosos visitantes que aprovechan las playas lacustres para darse un chapuzón. El agua está bastante fresquita, avisamos. En muchas es voluntario abonar un euro para colaborar con el mantenimiento. Hay socorristas, por si ocurre algún accidente, cosa que no deseamos. Además las lagunas se aprovechan para practicar algunos deportes acuáticos que no requieren motor, como kayak o paddle surf. También alquilan hidropatines, pero eso ya os lo contaremos en otro post.

Otra de las actividades que se pueden practicar en las Lagunas de Ruidera es la pesca. Es imprescindible contar con la licencia que expide la Junta de Castilla-La Mancha y que puede obtenerse minutos antes de empezar a pescar. La zona favorita de los aficionados es el embalse de Peñarroya, donde hay, entre otras especies, lucios, barbos y black-bash. A nosotros como si nos hablarais en chino, pero llevamos una caña pequeña y nos quedamos un poco con las ganas de pescar.

Las Lagunas de Ruidera

Ossa de Montiel y Ruidera

Los dos principales municipios junto a las Lagunas de Ruidera son Ossa de Montiel y Ruidera. Mientras que el casco urbano de Ossa de Montiel está a varios kilómetros de las lagunas, el de Ruidera llega a la orilla. Ambas poblaciones ofrecen todos los servicios básicos necesarios.

Alrededor de las Lagunas de Ruidera hay un montón de lugares que visitar, además de las propias lagunas que son un espectáculo en si mismas. En ambos extremos (más o menos) del parque natural hay un castillo encargado de proteger estas tierras. Son los de Rochafrida, junto a Ossa de Montiel, y el de Peñarroya, sobra la presa del embalse del mismo nombre, en Argamasilla de Alba. El primero está en ruinas, y aunque se puede visitar poco se ve. Sin embargo el de Peñarroya se conserva en buenas condiciones y es bastante interesante.


Otro elemento muy especial es la cueva de Montesinos, en el término municipal de Ossa de Montiel. La visita solo se puede realizar mediante reserva y con guías. No nos dio tiempo. Y eso que nos interesaba bastante. Además de sus características naturales tiene el honor de aparecer en El Quijote. Concretamente en los capítulos XXII y XXIII de la segunda parte.

Las Lagunas de Ruidera son una zona muy cervantina y muy quijotesca. En Argamasilla de Alba hay una casa en la que estuvo preso Miguel de Cervantes, y se señala como el lugar donde ideó su universal novela. Además toda la zona tiene referencias en la novela. Muchos establecimientos rinden homenaje al Quijote con nombres que aluden a esta obra.

Y más, mucho más


Una estancia en las Lagunas de Ruidera también es la base perfecta para otras excursiones por lugares más o menos cercanos. Si es que nos quedamos con las ganas de ver más cosas. Una de las ciudades más interesantes es Almagro, que está a algo más de una hora en coche. Más cerca está Campo de Criptana, donde se pueden visitar sus característicos y típicos molinos (¿o eran gigantes?).

Si buscáis comida y/o bebidas típicas por la zona, hay dos alimentos que destacan: queso y vino. Excelentes. De hecho nos hemos aprovisionado bien, sobre todo de queso, que nos encanta. En Ossa de Montiel hay una fábrica, Don Eusebio, que tiene venta directa al público. Nosotros nos hemos hecho fans del Gran Reserva, pero todas las variedades están fantásticas.

Las Lagunas de Ruidera

Buscábamos una zona no muy alejada de casa. 200 kilómetros a la redonda era nuestro límite. Y nos encontramos un espacio fantástico. Mucho mejor de lo que podíamos imaginar. Nos han quedado muchas cosas por ver y hacer, así que volveremos seguro.

domingo, 28 de junio de 2020

UN PASEO POR CUENCA, MUCHO MÁS QUE LAS CASAS COLGADAS

Usualmente una referencia a Cuenca se utiliza de manera jocosa. Por un lado para indicar algo que está muy lejos, y por otra, bueno, ya sabéis, la que tiene la consabida connotación sexual. Pero lejos de tópicos y prejuicios bastante infundados, Cuenca es una ciudad muy bonita que merece una visita para conocer todo lo que ofrece, que es bastante. 


Para este paseo nos vamos a centrar en el centro histórico de la ciudad. Su importancia es tal que en 1996 obtuvo la declaración de Patrimonio de la Humanidad por ser “un ejemplo excepcional de la ciudad fortaleza medieval que ha conservado su paisaje urbano original notablemente intacto con muchos ejemplos excelentes de arquitectura religiosa y secular de los siglos XII al XVIII. También es excepcional porque la ciudad amurallada se mezcla y mejora el hermoso paisaje rural y natural en el que se encuentra”. Hace un tiempo ya os hablamos del Museo Paleontológico de Castilla-La Mancha, que se ubica en las afueras de Cuenca, y de una bonita excursión al nacimiento del Río Cuervo



Vamos a empezar este paseo visitando el lugar más típico de Cuenca, ese que se ha convertido en su símbolo. Hablamos, como no, de las Casas Colgadas. Y hay que ser cuidadosos, porque son casas colgadas y no colgantes, como erróneamente las califica mucha gente. Es absolutamente imposible que no las conozcáis. Actualmente solo se conservan tres, la “Casa de la Sirena” y dos “Casas de los Reyes”, que fueron construidas entre los siglos XIII y XV, aunque hace unos cuantos siglos había una hilera de casas mucho más numerosa. El elemento más conocido son los balcones realizados en madera. 




En el interior de las Casas Colgadas se encuentra el Museo de Arte Abstracto Español. El museo se abrió al público en 1966, y tiene el honor de ser el primer museo de arte abstracto español y el primero con una colección de arte contemporáneo, mucho antes que que surgiera el IVAM, el Reina Sofía o el Museo Patio Herreriano. En su colección figuran obras de algunos de los artistas españoles más importantes del s. XX, como Tàpies, Chillida, Pablo Serrano, Eusebio Sempere, Chirino, César Manrique, Antonio Saura o Gerardo Rueda. La entrada es libre, así que no hay excusa. Si queréis más museos, muy cerquita (justo enfrente) está el Museo de Cuenca, y apenas a 300 metros, se encuentra el Museo de las Ciencias de Castilla-La Mancha, en el que destaca su planetario. 




El mejor lugar para admirar las casas colgadas es el puente de San Pablo. Si sufrís de vértigo será mejor que no crucéis este puente peatonal, pero si no es así disfrutaréis de unas vistas maravillosas. En primer lugar de las casas colgadas, como os hemos comentado, pero también de las Hoces del Huécar. Fue construido en 1903 en hierro, y de esta manera sustituía otro puente de piedra del s. XVI que se había derrumbado. Mide 100 metros de largo y salva un desnivel máximo de 60 metros de altura. 




Precisamente el puente de San Pablo cruza sobre (muy sobre, por cierto) el río Huécar, un afluente del Júcar, que se une a éste en el centro de Cuenca. El Huécar ha ido horadando a través de los siglos un profundo cañón: las Hoces del Huécar. Podéis recorrer estas Hoces por la carretera que discurre paralela a estas. Un paseo muy tranquilo y muy bonito, aunque no hay que fiarse de los coches. Sobre estas Hoces se sitúan las Casas Colgadas, el barrio de San Martín, las casas que dan a la calle de San Pedro… Una maravilla Patrimonio de la Humanidad. 




Si en un lado del puente de San Pablo se sitúa el centro histórico de Cuenca, en el otro encontramos el Parador Nacional, antiguo convento de San Pablo. Construido por los dominicos en el s. XVI, está a caballo entre el gótico (la estructura) y el Renacimiento (decoración). Fue Manuel Fraga quien sugirió en sus tiempos de ministro franquista la posibilidad de dotar a Cuenca de un parador, pero no fue hasta 1993 cuando se inauguró como tal. Ya se sabe como van las cosas de palacio... Vale mucho la pena visitarlo, aunque solo sea para tomarse un café en un entorno tan privilegiado. 




Ya en el centro histórico de Cuenca encontramos la Catedral de Santa María y San Julián. Erigida a lo largo del s. XIII, es un magnífico ejemplo de arquitectura gótica, aunque tiene elementos posteriores, como la fachada, reconstruida a principios del XX. Es una catedral muy bonita, que tiene más parecido con las catedrales francesas que con otras construidas en España. 




En la misma Plaza Mayor en la que encontramos la Catedral, se sitúa el Ayuntamiento. Su construcción se data en 1762, como indica una inscripción en su fachada. Es el edificio barroco más importante de la ciudad y se levanta sobre tres arcos de medio punto. Estos tres arcos le dan un carácter bastante curioso al edificio, acostumbrados como estamos a construcciones de casas consistoriales más compactas. 




Si pasamos bajo el Ayuntamiento y seguimos bajando, ya sea por la calle de Alfonso VII o por la Calle del Fuero y después por la de Santa María, nos dirigimos a la Plaza Mangana. En esta plaza se sitúa la Torre de Mangana, una torre de la que se tiene constancia en el s. XVI. Aparte de ser la torre uno de los símbolos de la ciudad, la plaza es uno de los mejores miradores que hay en Cuenca. 




Como ya hemos hecho un buen paseo, y Cuenca no es precisamente una ciudad edificada en una llanura (ya veréis las cuestas, ya), probablemente tengáis hambre. Estáis de suerte, Cuenca es una ciudad donde se come excelentemente bien, pero no tiene la fama de otras ciudades. Yo me declaro fan del morteruelo. Este es un contundente paté realizado con hígado de cerdo cocido y pan. Se añade carne de caza, tanto de ave (tradicionalmente perdiz, codorniz y gallina) como de mamífero (liebre, conejo y cerdo). Aunque en cada casa varía la receta dependiendo del gusto de cada uno o de la disponibilidad del producto. Es un plato bastante contundente, que no se unta, si no que se come con tenedor y pan. Los zarajos o el ajoarriero son otros platos tradicionales. El postre más típico de Cuenca es el alajú, una torta de origen árabe, compuesta por dos obleas entre las que se coloca una pasta elaborada con miel y almendras. 




Ya veis que Cuenca tiene bastantes razones para ser visitada. Una magnífica propuesta para pasar unos días en familia. Si no la conocéis os va a sorprender bastante, porque es una ciudad muy bonita. Además ya tiene enlace en AVE desde Madrid, Valencia y Alicante. Así que no tenéis excusa y debéis de visitar Cuenca, como decían aquellas pegatinas que decoraron los coches de los 80, ¡es única! 

viernes, 28 de febrero de 2020

DE VISITA AL INTERESANTE MUPA

Las últimas Navidades estuvimos pasando unos días en la provincia de Cuenca. Incluso con todo el trabajo previo de buscar sitios que ver y cosas que hacer, teníamos bastante claro que uno de los lugares que teníamos que visitar indudablemente era el flamante Museo de Paleontología de Castilla-La Mancha, el MUPA.


Inaugurado en varias fases entre 2015 y 2019, en las que se fueron abriendo distintos espacios expositivos. Este edificio ofrece a sus visitantes una interesante perspectiva de la historia de la vida en nuestro planeta a partir de los restos fósiles que se han encontrado en los distintos yacimientos localizados en distintos puntos de la comunidad autónoma, fundamentalmente los de Las Hoyas y Lo Hueco, ambos en la provincia de Cuenca.


Lo primero que encontramos al llegar al MUPA fue un gran jardín con figuras de algunos de los dinosaurios que se muestran en el interior del espacio expositivo del museo (los restos, se entiende). No es un montón de figuras colocadas al tuntún, ya que forman escenas y se han añadido partes acuáticas para acentuar el realismo. Además la vista panorámica del centro de la ciudad de Cuenca también merece un montón la pena. 


La gran estrella del museo es el concavenator corcovatus, el "cazador de Cuenca jorobado", un depredador carnívoro descubierto en Las Hoyas que podría alcanzar los 6 metros de largo, los 2 de alto y los 500 kilos de peso, y que tenía una protuberancia (la joroba) bastante llamativa en el lomo, cuya finalidad todavía se está estudiando aunque se cree que serviría para regular su temperatura o espantar rivales. Su figura está omnipresente y es bastante curiosa la interpretación artística que han hecho numerosos creadores, aportando al museo otra mirada, un poco más creativa, sobre los dinosaurios. Dos datos curiosos: lo denominan cariñosamente “Pepito”, y apareció en Jurassic World 2: El reino caído.


La exposición se inicia con los fósiles más antiguos y va avanzando cronológicamente hasta que llega al homo sapiens. Evidentemente, si alcanza hasta este período, no sólo se muestran fósiles de dinosaurio, si no que también se incluyen otros animales, como mamíferos, que ya se han extinguido. Hay una recreación de una escena de caza y una instalación muy curiosa y chula, donde a través de una pantalla puedes crear tu propia pintura rupestre, una sorprendente unión de pasado y futuro.


Otra de las estrellas del MUPA es el Lohuecotitán, un titanosaurio, es decir, un enorme dinosaurio herbívoro emparentado con los brontosaurios. Tanto en el exterior como en el interior del museo existen reproducciones de este magnífico animal. En el interior, junto a la reproducción del Lohuecotitán hay un curioso panel donde se explica la historia de “El valle de Gwangi” una peli rodada en Cuenca (aunque ambientada en México, en fin) en la que un simpático dinosaurio aparece de un mundo perdido, bastante parecido a la Ciudad Encantada, y que muere ardiendo en el interior de la Catedral conquense.


El MUPA abre de martes a domingo de 10:00 a 14:00, y de martes a sábado, además, de 16:00 a 19:00. En cualquiera de los turnos tendréis tiempo suficiente para visitar el museo. La entrada general cuesta 5€, pero hay numerosos descuentos y gratuidades. Los titulares del Carnet Joven y los grupos de más de 10 personas que reserven, pagarán 2,50€ por ticket. Las familias numerosas, pensionistas y mayores de 65 años, menores de 16 años acompañados, personas con una discapacidad superior al 33%, desempleados, docentes y guías (siempre con acreditación) no pagarán por la entrada, además de ser gratuita todos los miércoles, el Día Internacional de los Museos (18 de mayo) y el Día de Castilla-La Mancha (31 de mayo). 


Llegar no es excesivamente complicado, a pesar de que a nosotros el Google Maps nos hizo un recorrido panorámico por los alrededores del museo. La línea 5 de los autobuses urbanos de Cuenca llega a este museo desde el centro de la ciudad.


Por si todo esto no fuera poco, el MUPA organiza charlas divulgativas, visitas guiadas, y dinopaseos. Vamos, que es imposible aburrirse. Y si necesitamos un descanso y deleitarnos mientras reponemos fuerzas, en el mismo museo se encuentran las instalaciones de Natura Escuela de Hostelería y Turismo de Cuenca y el Natura Restaurante Bistró.


Habíamos leído alguna mala crítica, pero con total sinceridad, el museo a nosotros nos gustó mucho. Una de las grandes ventajas es que es nuevo, y eso generalmente es una baza a su favor, pero la limpieza y conservación del edificio, la calidad de las piezas y la magnífica didáctica también ayudaron a nuestra buena impresión. Además el personal es muy atento y eso da gusto, que no siempre ocurre. Así que si estáis por Cuenca no lo dudéis, visitad este museo. A nosotros ya nos quedan pocos museos paleontológicos por visitar en España...

miércoles, 8 de enero de 2020

DE EXCURSIÓN EN EL NACIMIENTO DEL RÍO CUERVO

Hace poco estuvimos pasando unos días en la provincia de Cuenca. Ésta es una provincia que tiene muchísimos encantos, muchísimas cosas que visitar. Hace unos cuantos años que visité uno de los mayores iconos naturales conquenses con mi padre, y ahora, con mis hijos, hemos vuelto al Nacimiento del Río Cuervo.


El Nacimiento del Río Cuervo está situado en pleno Parque Natural de la Serranía de Cuenca, y a su vez, está singularmente protegido por la figura del Monumento Natural, que define a una formación de singular belleza o rareza. En este caso es su formación geológica la que le otorga su carácter especial, y su aspecto único.


Posiblemente hayáis visto alguna vez fotos de este espacio natural, ya que sus cascadas son bastante conocidas. Completamente cubiertas de musgo, en invierno se llegan a helar en múltiples ocasiones, lo que atrae en los meses más fríos a numerosos visitantes. Numerosos fotógrafos aficionados se acuden para dar rienda suelta a su afición, y nosotros son quedaríamos horas oyendo el rugido del agua y viendo el posterior lento circular de las aguas.


El paraje se conserva bastante virgen, a pesar de ser un lugar muy turístico. Hace unos años se construyó una pasarela y una rampa para facilitar el acceso a personas en silla de ruedas y carros de bebé. El aparcamiento es amplio, pero no está asfaltado. Además los caminos se encuentran vallados por una pasarela de madera para ayudar al visitante e impedir el acceso a la laguna que se forma a los pies de las cascadas u otras zonas. Como souvenir seguramente os llevéis un buen puñado de barro en vuestro calzado. Os recomendamos que sea calzado deportivo, nada de tacones o zapatos con los que os podáis resbalar. Sobre todo si queréis ascender por la escalera que lleva a la parte superior de las cascadas.


Para llegar al Nacimiento del Río Cuervo, desde la capital conquense hay que tomar la carretera CM- 2105. No tiene pérdida, está perfectamente señalizado, no sólo para llegar al Nacimiento del Río Cuervo, si no que también se dirige a la famosa Ciudad Encantada, aunque está vez no la visitamos. Esta vía es de un carril y doble sentido, con un trazado muy sinuoso, así que os rogamos que extreméis la precaución.


Pero al mismo tiempo esta carretera nos va a mostrar una serie de lugares bastante bonitos. En primer lugar vais a atravesar, como antes hemos comentado, el Parque Natural de la Serranía de Cuenca, por lo que podréis observar inmensos bosques de pinos, y con suerte ver algún animal de la zona. Lo más habitual es ver águilas, que volando son un auténtico espectáculo, aunque también hay otras rapaces, ardillas, o animales domésticos como vacas u ovejas (para un urbanita, casi cualquier animal es una celebración).


Otros lugares pintorescos (mira que me gusta esta palabra) que podéis visitar son: el embalse de la Toba, las localidades de Uña, y su laguna, Huélamo o Tragacete, municipios muy tranquilos, donde la despoblación ha hecho mella y donde apenas encontraremos un bar, una tienda o un estanco abierto.


Nosotros al volver paramos unos minutos para contemplar el paisaje desde el Ventano del Diablo. ¿Qué es esto? Una formación rocosa que asemeja un balcón con vistas a las hoces del río Júcar. Las vistas son una pasada, por lo que os recomendamos que paréis. Muy cerca se encuentra el poblado de El Salto de Villalba, un conjunto de edificios que se construyó para los trabajadores de una central hidroeléctrica que todavía hoy proporciona electricidad.


Otra opción es seguir la ruta, de apenas 58 kilómetros (eso sí, con más curvas que un sacacorchos), donde podremos ver el nacimiento de los ríos Cuervo, Tajo, Júcar y Turia. Esta ruta se desarrolla entre las provincias de Cuenca y Teruel, y podéis acabar, incluso visitando Albarracín. Como curiosidad, el río Cuervo es afluente del Tajo (nosotros convencidos que era afluente del Júcar, que serpentea por todo el camino) y es el que surte de agua al conocido manantial de Solán de Cabras.


Como veis hay múltiples opciones para pasar un magnífico día en familia. Con muy poco podréis organizar una bonita excursión rodeados de una naturaleza exuberante y enigmática, donde las piedras juegan con el agua a ser lo que en realidad no son.