viernes, 28 de junio de 2019

VIAJAR CON EL PALADAR: ENSALADA WALDORF

Cuando llega el verano lo que nos apetece a todos es pasar el menor tiempo posible en la cocina, y preparar platos ligeros con los que sobrellevar el calor. Os traemos una receta sencilla, con ingredientes fáciles de localizar y que tiene una historia viajera detrás. Os presentamos la ensalada Waldorf.


Esta ensalada está preparada con tres ingredientes básicos: mayonesa, apio y manzana. Su nombre proviene del establecimiento donde fue creada, el hotel Waldorf Astoria de Nueva York, uno de los establecimientos más lujosos de la Gran Manzana, y uno de los hoteles más conocidos de todo el mundo. 


Dice la leyenda que esta receta nació de madrugada y de repente, ya que un cliente tardío pidió algo para cenar y con los únicos ingredientes que el cocinero tenía a mano realizó este famoso plato. Como esto de las recetas improvisadas (dicen que la fideuà nació también por casualidad) es un cuento, haremos más caso a la historia que dice que el dueño del hotel, William Waldorf Astor, le pidió a su maitre que creara una serie de platos para su distinguida clientela. 


La receta fue creada en 1893 y en 1896 apareció la receta en el libro "The Cook Book by Oscar of the Waldorf", escrito por Oscar Tschirty, el maitre del Waldorf Astoria. Desde el primer momento, esta ensalada se convirtió en un plato admirado por la jet-set del momento. Y desde entonces se ha convertido en el plato más demandado del hotel, además de un hito en el cocina mundial por su audaz combinación de sabores. Un clásico que no pasa de moda.


La verdad es que es una ensalada deliciosa y muy rápida de preparar. Se corta en juliana una rama de apio, y en daditos pequeños una manzana (se suele recomendar roja, pero las amarillas tardan más en oscurecer), todo ello se mezcla con mayonesa. A partir de aquí, y siempre respetando los tres ingredientes originales, hay quien le añade frutos secos como nueces, pasas, piñones o almendras picadas. Hay quien le añade yogur natural, leche o nata a la salsa para aligerarla. Hay quien adereza la mayonesa con una punta de mostaza, nuez moscada, pimienta, (a mi me gusta con mostaza y unas gotas de salsa Perrins), o la aligera con yogur, leche o nata. Hay quien añade a la mezcla pera, miel o limón. Hay quien incluye jamón de York picado o huevo duro. Hay quien lo come sobre hojas de lechuga. En la cocina siempre la imaginación al poder.


Por supuesto un hotel como el Waldorf Astoria ayuda a que esta receta sea algo más que una simple ensalada. El hotel original fue construido en 1893 (el Waldorf) y unido posteriormente al The Astor, construido en 1897). Fue apodado "el guión", ya que un pasillo cubierto unía ambos y por el guión del nombre, que en la actualidad ha desaparecido. En 1929 fueron demolidos y el actual hotel Waldorf Astoria, construido en un nuevo emplazamiento en Park Avenue, fue inaugurado en 1931. En el antiguo solar se edificó el Empire State Building


Este hotel ha sido escenario de varias películas y residencia de numerosas personalidades, desde artistas como Cole Porter o Marylin Monroe, a presidentes y nobleza europea, pasando por gángsters. Una historia apasionante. Nosotros, que todavía no hemos pisado suelo de Estados Unidos, esperamos alojarnos allí algún día. Mientras, nos queda disfrutar con su ensalada.

martes, 18 de junio de 2019

JUGANDO EN FAMILIA A SER ESPÍAS EN UNA ESCAPE ROOM

Hace tiempo que queríamos probar una escape room. Así que aprovechando la excusa de un cumpleaños nos regalamos una sesión en una escape room, concretamente en Lockdown, en Benidorm. Quisimos empezar por esta en concreto ya que está en nuestro municipio, pero hay un montón por todo el territorio.


Aunque suponemos que sabéis que es una escape room, por si acaso, vamos a explicarlo brevemente. Es un lugar donde, a través de una serie de acertijos, juegos de ingenio y otras pruebas que exprimirán nuestra perspicacia y la coordinación entre todos los participantes, deberemos de resolver una clave o contraseña para escapar de una situación. Cada escape room es distinta y tienen una historia que, a través de un hilo conductor, nos hace avanzar. Sería cercano a los juegos de rol en vivo, incluyendo acertijos.

Lockdown Benidorm tiene tres salas, una que trata sobre escapar de un ataque de zombies, otra sobre escapar de un orfanato, y, por último, otra sobre espías en la Guerra Fría. Nos decidimos por Guerra Fría, principalmente por nuestro hijo mayor, ya que es bastante miedoso, y lo preferimos a zombies y niños de orfanato.


Como ya hemos comentado, la historia trata sobre un espía en la Guerra Fría, Nick Drake. Este agente ha sido capturado por los soviéticos, y debemos tratar de desactivar una bomba y localizar unos planos para poder salir de su despacho, en el que nos hemos quedado encerrados. Y como decía Mayra Gómez Kemp en el Un, dos, tres...hasta aquí podemos leer.

Nuestras sensaciones tras salir de la escape room es que era difícil, como mínimo se necesitarían cuatro personas. Nosotros éramos tres, y uno un niño de nueve años, que aunque es muy listo... Por otra parte, la experiencia ha sido fantástica, nos hemos divertido mucho, aunque al final los nervios aumentan conforme se acerca el fin del tiempo (75 minutos) y ya la cabeza se descentra. La ambientación está de 10, lo que hace que te situes rápido en la historia.


Nos ha gustado tanto que ya hemos mirado otras escape room. Hay de todo tipo, desde historias futuristas, escape rooms ambientadas en el espacio, en el mundo de Harry Potter... Nuestra intención es buscar alguna para todos los públicos, y así podremos ir todos excepto el peque de la familia, que sólo tiene tres añitos.


Lockdown Escape Room Benidorm se encuentra en la calle Ibiza n°6, frente al Centro Cultural de la eterna construcción. Pueden jugar a la vez hasta seis personas, dependiendo del juego. Es una experiencia diferente de la que se puede disfrutar en familia y/o con amigos. Os recomendamos que hagáis la reserva previamente en la página web para aseguraros que el día y hora que elegís está libre ne la la sala escogida. Es una experiencia 100 % recomendada.
 

sábado, 8 de junio de 2019

DÓNDE DISFRUTAR DE UNA BUENA HORCHATA EN VALENCIA

Ya está aquí. Ya ha llegado el calor. Siempre puntual a su cita, desde finales de mayo ha hecho su entrada triunfal. Los pobres mortales andamos de cabeza sacando del armario la ropa de verano y guardando como podemos la invierno, porque la primavera puede tener todavia un giro argumental en forma de bajada de temperatura e igual nos hace falta algún jeesey fino. Ya se sabe, hasta el cuarenta de mayo...


Pero si algo tiene el verano es que podemos dar rienda suelta a nuestra pasión heladera y refrescante. Para nosotros el calor es sinónimo de horchata. Y para nosotros horchata es sinónimo de Daniel. Ya sé que los puristas horchateros recomiendan otros lugares como Panach, pero Daniel es más que una horchatería.

Ubicada en la avenida de la Horchata de Alboraya, la cuna de la horchata, a muy pocos metros del barrio valenciano de Benimaclet, este establecimiento abierto en 1979 por Daniel Tortajada (aunque la tradición de fabricación de horchata en esta familia se remonta a 1949), ha albergado la visita de numerosos visitantes ilustres, cuyas fotos y autógrafos decoran las paredes. Completan el conjunto paneles cerámicos de temática tradicional valenciana, facsímiles de litografías con edificios monumentales de Valencia y retratos de la familia Tortajada. Pero no vamos a Daniel por la abigarrada decoración, os lo prometemos.


Si visitamos Daniel es por su horchata, elaborada únicamente con chufas, agua y azúcar. Las chufas que se cultivan en Alboraya y algunos municipios de alrededor (con un férreo control de la calidad por parte de la Denominación de Origen) se dedica casi en exclusiva a la elaboración de este dulce refresco, apto para casi todos los públicos (hay una versión con edulcorante para diabéticos), vegano y sin gluten, que cada vez tiene más aceptación en otros países.


En el interior del establecimiento y en sus amplias terrazas, la estrella es la horchata, pero hay alternativas, como el limón o el café granizados, el agua de cebada o los helados artesanos. Si optáis por éstos, y nos dejáis aconsejaros, elegid el de leche merengada, mantecado o la crema de chufa, una especialidad de la casa. En cuanto a la horchata mejor pedidla granizada o mixta (medio granizada medio líquida) sobre todo si el calor aprieta a base de bien.


Pero no os limiteis solo a la horchata, ya que la pastelería de Daniel es exquisita. Para acompañar la horchata nada mejor que unos fartons recién hechos, esponjosos y en su punto de dulzor. Pero no dejéis pasar las berlinas, la coca de naranja u otras especialidades que harán que os relamais.

Aparcar está complicado, sobre todo si váis en horas punta (la hora de la merienda y después de cenar), así que os recomendamos ir en autobús o metro, ambos paran justo enfrente. Si queréis completar la visita podéis hacer una excursión a los cercanos campos de chufa, tanto andando como en bicicleta. Son los últimos reductos de huerta tradicional, que hace no tantos años rodeaban Valencia. Ahora la especulación urbanística amenaza su futuro, además del abandono de las tareas agrícolas.


A pesar de contar con dos locales más en el centro de Valencia (uno en el restaurado Mercado de Colón) siempre es recomendamos acudir al principal en Alboraya. Para muchos valencianos tiene una especie de rito. Porque la horchata, gastronómicamente, está al nivel de la paella. Y nada mejor que disfrutarla en buena compañía.