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lunes, 18 de marzo de 2019

MÁLAGA, UN PASEO POR UNA CIUDAD ACOGEDORA


Uno de los descubrimientos más felices que hemos realizado ha sido la ciudad de Málaga. No será porque no estábamos avisados, todas las personas que han estado en la capital malagueña han quedado encantados. Incluso familiares nuestros nos advirtieron de las maravillas de esta ciudad. Con tanto halago solo nos quedó comprobarlo por nosotros mismos.



Málaga es una ciudad maravillosa. Así, sin ambages. Os vamos a dar unos consejos para conocerla en un solo día, algo que es del todo insuficiente, pero menos es nada.


El punto de partida de nuestro paseo con el que conoceremos la ciudad malagueña es La Farola. Sí, en mayúsculas porque no estamos hablando de un poste que sostiene una bombilla, dicho así de manera rápida, si no del nombre popular con que se conoce al faro situado en el puerto de Málaga, a escasos metros de la famosa playa de La Malagueta. Construido en 1816, durante el reinado de Fernando VII, es uno de los símbolos más reconocibles de la ciudad.



Desde este punto el paseo lo dirigiremos hacia el conocido Muelle UnoEs un centro comercial abierto con tiendas y establecimientos de restauración que hacen que Málaga mire cara a cara al mar Mediterráneo. Esto es algo que echamos de menos en otras ciudades como Valencia, y que en Alicante se intentó pero que se ha conseguido en parte. Si queréis que pongamos un pero, la mayoría de los establecimientos son franquiciados, y el centro se parece mucho a otros centros comerciales, algo que desmerece un poco a una ciudad como ésta, con suficientes encantos propios.



Hay que hacer una parada obligatoria. Málaga ha logrado situarse en el mapa gracias a una decidida apuesta por el turismo cultural, concretamente por el turismo de museos. Ha abierto algunas subsedes  de otros centros, una tendencia que va a más en todo el mundo, como ésta frente a a la que nos encontramos: la subsede del parisino Centro PompidouReconoceremos perfectamente la entrada de este museo, un  enorme cubo de colores, que a imitación de un inmenso cubo de Rubik,  nos anima a jugar con él. La colección presenta obras de algunos de los artistas más importantes del pasado siglo. Al ubicuo Picasso, le acompaña Miró, Giacometti, Bacon Magritte o Frida Khalo, por citar algunos.


Desde aquí podemos tomar dos caminos que transcurren paralelos. Si decidimos ir junto al mar recorreremos el Palmeral de las Sorpresas dónde nos cubrirá su pérgola, una interesante estructura en zigzag en la que nos resguardaremos, aunque solo sea de manera parcial, del sol. Bajo esta pérgola más o menos a mitad, se encuentra el Aula del Mar, un espacio museístico centrado en la acercarnos la flora y fauna del Mediterráneo malagueño. 


Si decidimos adentrarnos un poquito más en la ciudad vamos a dar al Parque de Málaga, bordeado por el Paseo de los Curas. En este parque encontraremos más de 300 especies botánicas enfrente de edificios tan emblemáticos como el Ayuntamiento o el Banco de España. El serpenteante trazado interior nos irá descubriendo esculturas dedicadas a malagueños notables (no, Antonio Banderas no tiene escultura todavía). Al fondo encontraremos la vista del Castillo de Gibralfaro y de algunas estancias de la Alcazaba malagueña que prácticamente se derraman hasta el mar. Escojamos un camino o el otro vamos a dar a parar a los pies de la noria "Mirador Princess", un magnífico lugar desde el que descubrir la ciudad con otra perspectiva.



Lo más seguro es que en ese instante tengamos enfrente la escultura de Don Manuel Domingo Larios y Larios, más conocido por ser el II Marqués de Larios, uno de los impulsores de la calle más conocida de Málaga, y que lleva el apellido familiar: la calle Larios. Junto al monumento a Larios (sí, su sobrino y III Marqués de Larios fue el fundador de la destilería) transcurre esta calle que es casi sinónimo de la ciudad. Su peatonalización ha ayudado a que se pueda pasear tranquilamente por ella y disfrutar de sus tiendas y bares. A través de la calle Larios, poco a poco nos iremos adentrando en el centro histórico de la ciudad.

¿Qué más podemos ver en Málaga? Siguiendo hacia el casco antiguo podremos descubrir, en primer lugar la Catedral de la Encarnación. De estilo renacentista, tiene añadidos elementos barrocos. Popularmente se le conoce como la "manquita", ya que de las dos torres proyectadas solo se realizó una. Muy cerca encontramos los restos del teatro romano de la antigua Malaca, lo que demuestra la importancia que tuvo la ciudad en el siglo I. Justo a espaldas del teatro romano se encuentra la Alcazaba, el antiguo recinto palaciego de época musulmana, que estaba conectado con el castillo de Gibralfaro, del que ya os hablamos



Entre la Catedral y Teatro Romano se encuentra el museo más visitado de Andalucía, el Museo Picasso. Este centro reúne casi 300 obras del artista malagueño, recorriendo todos los estilos que ejecutó. Este museo fue el detonante del turismo museístico que hemos comentado anteriormente y que ha conseguido atraer a Málaga otros museos como el Museo Carmen Thyssen (que muestra la colección privada de Carmen Cervera), la subsede del Museo Estatal Ruso de San Petesburgo, el Centro Andaluz de Arte Contemporáneo y el Centro Pompidou Maálga que antes hemos mencionado. 

No nos olvidamos de algo imprescindible en Málaga: el buen comer y el buen beber. Que los tradicionales espetos no os nublen y os dejen disfrutar de una gastronomía mediterránea y potente. Acompañada de fantásticos vinos, y agradables cervezas. Málaga, es una ciudad acogedora, abierta y que quiere que se disfrute de ella. En pocas ciudades ocurre este fenómeno, y es digno de reconocer.  

jueves, 23 de agosto de 2018

CONSEJOS PARA VISITAR LA ALHAMBRA DE GRANADA CON NIÑOS

Nunca llegó a ocurrir, al menos no está documentado históricamente, pero ha pervivido hasta nuestros días la leyenda que cuenta que Aixa, madre de Boabdil, le espetó a su hijo ese “llora como mujer lo que no has sabido defender como hombre” que tanta carga dramática tiene al abandonar la ciudad de Granada, y su residencia en La Alhambra, en 1492 camino de Las Alpujarras. Lo que parece, según las fuentes históricas, es que Boabdil pactó con Fernando de Aragón (el Católico, para entendernos) paz y libertad para él y su corte y evitar la destrucción de La Alhambra. Afortunadamente.


Soy de la opinión de que visitar La Alhambra, al menos una vez en la vida, debería ser obligatorio. Cada vez que lo he visitado he descubierto un nuevo rincón, algo en lo que no me había fijado, un detalle que hace que la visita haya merecido la pena. Si a los adultos nos asombra, imaginaos a los niños.

Vayamos por partes. Antes que nada contextualizar todo un poco: La Alhambra, en contra de la creencia popular, no es palacio o un castillo, si no una ciudad palatina formada por un conjunto de edificaciones tanto privadas como administrativas. Construida sobre una colina desde la que se domina toda Granada y rodeada por una muralla, grosso modo podemos dividir sus partes en La Alcazaba, los palacios nazaríes, el Palacio de Carlos V y el Generalife.

Como podréis imaginar no se construyó en dos días, si no que su historia “oficial” arranca en el s. XIII sobre unas antiguas construcciones en ruinas y se extiende hasta el s. XVI, a través de ampliaciones, nuevas construcciones y adaptaciones de lo que se había construido. La Alhambra de la que hoy podemos disfrutar es la evolución de todos esos edificios y de la suerte que corrió el conjunto hasta nuestros días, estando en peligro de desaparecer en varios momentos de la historia.


La Alcazaba era el recinto militar, formada por las estancias donde residía la guardia que custodiaba la ciudad palatina y las distintas dependencias necesarias para la actividad castrense (patio de armas, almacenes, cocinas, etc.) Son las edificaciones más antiguas y antes de la construcción de los palacios también servía de residencia real.

Los palacios nazaríes son la parte más conocida y espectacular de La Alhambra. Formada por los edificios que albergaban la residencia del rey nazarí, su familia y su corte, salas de protocolo, edificios administrativos, etc. Aunque ahora podemos recorrer todas las salas, en su momento estaban perfectamente diferenciadas, y separadas, las estancias de carácter público y las de carácter privado. Aquí se encuentran, entre otras, el patio de los Arrayanes, la sala de los Embajadores, la sala de los mocárabes, el patio de los leones, las torres, etc.


El Generalife era la residencia de descanso de la familia real, algo así como la casa de campo a la que se iban de vacaciones. Al igual que en los palacios nazaríes, los jardines y los elementos hidráulicos son muy importantes, quizás más en esta parte al tener ese carácter de espacio de retiro. Probablemente los jardines más bonitos de todo el conjunto se encuentren en esta parte. Además al estar elevado respecto a los palacios nazaríes, las vistas y las fotos son preciosas.

El Palacio de Carlos V (bueno ya sabéis, V en Alemania y I en España) fue construido en el s. XVI por el Emperador para tener una residencia fija, aunque quedó inacabado y su aspecto final corresponde al s. XX. Es uno de los edificios más importantes del Renacimiento Español, que aunque dejó grandes obras pasó un poco de puntillas por nuestro país. Estilísticamente es muy moderno, con una planta rectangular en la que se inscribe un patio central redondo. El almohadillado de las fachadas todavía me sorprende. Aquí está instalado el Museo de la Alhambra y la entrada es libre.

Vale, este rollaco para un adulto puede estar bien, pero si se lo suelto a un niño se va a aburrir como una ostra. ¿Cómo podemos hacer que los niños no se atormenten visitando La Alhambra? Pues como siempre que hemos visitado un museo: con imaginación e implicando a los niños en la visita. Con estos sencillos pasos haremos que los niños disfruten de una visita que debe ser maravillosa. Días antes de la visita podemos prepararlos apoyándonos con materiales didácticos que podemos encontrar en la web del Patronato de la Alhambra (http://www.alhambra-patronato.es/index.php/Materiales-Didacticos-de-Apoyo/1222/0/) y que están muy bien hechos. Al poder descargar los archivos en PDF podremos llevarlos durante la visita en una tablet (o en un smartphone en su defecto).


A los niños les encanta descubrir cosas nuevas, y que se las expliquemos para comprenderlas. De esta manera podemos contarles que el Corán, el libro sagrado de los musulmanes, prohíbe la representación de animales o personas, por eso las paredes están decoradas con motivos geométricos, vegetales y con textos del propio Corán. La mayoría de la decoración está realizada con yeso, un material “pobre” y barato, pero que los artistas que intervinieron en La Alhambra supieron aprovechar muy bien.

Un momento, si el Corán prohíbe representar animales, ¿por qué hay una fuente con 12 leones en el centro de un patio? Evidentemente es una rareza. Esta fuente se encontraba en uno de los palacios privados del rey, y bueno siendo su casa podía hacer lo que quisiera (¡que para eso era el rey!). Lo que sí que es cierto es que los escultores tenían muy poca práctica en representar animales, y se nota.


A nosotros nos ayudó descansar cada poco y no ir a piñón. Aprovechamos las sillas que hay durante la visita para hacerles fotos y hacerles sentir que eran los reyes de los palacios. A nosotros también nos suele ayudar darles un plano o mapa del lugar que estamos visitamos para que ellos se ubiquen en todo momento. De esta forma los niños estarán más entretenidos durante toda la visita y el temor a que se aburran irá disipándose.

Información práctica. Hablemos de tarifas: si optamos por la entrada general, la más habitual y que permite la visita a la Alcazaba, palacios nazaríes y Generalife, tiene un coste de 14,85 euros (incluyendo los gastos de gestión). No hay descuentos para familias numerosas, pero los  menores de 12 años tienen la entrada gratuita. Los menores entre 15 y 12 años pagan 8,48 euros y los poseedores del carnet joven 9,54 euros. A pesar de todo, vale la pena hasta el último céntimo del precio de la entrada.


Os recomendamos que reservéis las entradas con antelación. Podéis hacerlo hasta tres meses antes de la visita. En taquilla suele haber disponibilidad, pero no siempre es así. La última vez que estuvimos (la primera con nuestros hijos) no había entradas disponibles cuando llegamos. Hay un cupo de visitantes cada 30 minutos, y las primeras entradas disponibles no lo estaban hasta cuatro horas después. No nos apetecía dejar el coche en el parking tanto tiempo, así que compramos entradas para esa tarde y tuvimos que volver más tarde.

Una de las cosas que más nos sorprendió es que no dejan entrar carros en los palacios nazaríes. Tiene su lógica teniendo en cuenta que hay bastantes desniveles y los salvan con escaleras. En caso de que el niño todavía no ande, te prestan una mochila portabebés de manera completamente gratuita, un buen detalle.


Esperamos que todos estos consejos y trucos os sean de utilidad. Visitar La Alhambra es una experiencia inolvidable. No en vano es el segundo monumento más visitado de España, solo por detrás de la Sagrada Familia, con 2,7 millones de visitantes de todo el mundo. Los niños tienen una gran capacidad para asimilar conceptos, imaginar y sorprenderse, algo que seguro les pasará en el conjunto nazarí.

jueves, 19 de julio de 2018

VIAJAR CON EL PALADAR: EL GAZPACHO ANDALUZ

Cuando empieza a hacer calor, que suele ser en la primera semana de junio, en casa empezamos lo que denominamos "la temporada del gazpacho", así conocida por el intensivo consumo de esta sopa fría. Tanto como acompañamiento como plato único, es indiscutible el poder de un gazpacho bien fresco para aliviar el calor de una manera deliciosa. 


Este plato aporta multitud de nutrientes, vitaminas, minerales, hidratos de carbono y agua, imprescindible en verano si no queremos morir deshidratados. Es uno de los grandes exponentes de la dieta mediterránea ya que para prepararlo se emplean dos de los ingredientes indiscutibles que definen esta dieta como son el pan y el aceite de oliva, además de las hortalizas que se utilizan. Y ya he pisado uno de los callos acerca del gazpacho, el uso de pan. 

Hablemos de ingredientes. Os dejo mi receta y a partir de aquí empezamos a discutir, como ocurre con cualquier plato famoso y representativo: tomates bien maduros, alrededor de un kilo o seis medianos; media barra de pan, es aconsejable que sea del día anterior para que absorba bien el agua; agua, la que sea capaz de absorber el pan, y un poco más; medio pepino; medio pimiento rojo y otro medio verde; media cebolla; dos o tres dientes de ajo; sal al gusto; vinagre de jerez, al gusto, unas cuatro o cinco cucharadas; y aceite de oliva virgen extra, un buen chorro. Cortamos todo en trozos lo más pequeños posibles y le metemos caña con la batidora. Antes lo pasaba por el chino para dejarle una textura fina, pero por economizar tiempo, y porque nos hemos acostumbrado a los grumos, lo suelo dejar tal cual. Quien tenga batidora de vaso o robot de cocina podrá mejorar la textura.

A partir de aquí vamos a empezar a divagar. Empezaremos por el tomate, de los pocos elementos que no tienen disputa. En todo caso el tipo de tomate. Hay quien prefiere el de pera, pero nosotros nos decidimos por uno que tenga una buena relación calidad-precio, ya sabéis que el tema tomatil en los supermercados está complicado, que suelen tener una piel como de adamantium y una carne como de porexpan. Respecto al ajo, la cebolla, el pepino, el pimiento, la sal o el vinagre, prevalece el gusto de cada uno. A mi no me gusta el pepino, y aun así le pongo medio (si se despistan no hecho, jeje). La cebolla y el ajo pueden cargar mucho el sabor y hay personas que les produce acidez. Algo parecido pasa con el pimiento o el vinagre. También depende un poco de la tradición familiar, porque hay quien lo prepara sin cebolla ni pepino, que solo utiliza pimientos verdes… 


Y llegamos a la madre del cordero, el pan en el gazpacho. Hay quien pide cárcel para quien pone pan en el gazpacho, que si le pones pan es salmorejo. En un país dividido en concebollistas y sincebollistas, y entre el-arroz-con-cosas-no-es-paella y los que le echan de todo a la paella, menos arroz, este es uno de los grandes debates culinarios nacionales. Yo le pongo pan. Si lo quieres menos espeso puedes añadir agua, siempre antes de batir, que si no se queda aguado y pierde todo el sabor.

No está muy claro el origen del gazpacho. Evidentemente tal y como lo conocemos solo es posible tras la popularización del tomate como producto agrícola tras traerlo los conquistadores castellanos de América, al igual que el pepino. La primera noticia que se tiene del gazpacho viene de la mano del escritor francés Théophile Gautier, que hizo un viaje por España en 1840 y escribió un dietario donde dejó escrita la receta del gazpacho. Si indagamos sobre su origen es posible que remita a algunos majados que se hacían en Al-Andalus con pan, agua, ajo, sal y vinagre, o yendo más atrás en el tiempo, a diversas mezclas de vinagre, agua, pan y hierbas aromáticas que hacían los romanos, como la conocida posca que consumían sus ejércitos.

El gazpacho tiene platos hermanos, voy a destacar dos. Por una parte el salmorejo. Confesaré que me gusta casi más que el gazpacho. El salmorejo únicamente lleva 1 kilo de tomates duros, dos o tres dientes de ajo, una barra de pan, vinagre, sal y aceite de oliva virgen extra. La textura debe quedar fina, y debido a la nula aportación de agua (hay quien empapa un poco el pan, pero la mayoría ni eso) y al aceite, se convierte en una crema más densa que se tiene que tomar inevitablemente con cuchara. Se decora con taquitos de jamón serrano y huevo duro. 


Otro de lo hermano del gazacho e el ajoblanco, que entra más en la categoría de sopas frías, pero tiene elementos comunes al gazpacho como el pan, el ajo y el aliño con sal, vinagre y aceite de oliva. En este caso se usa solo la miga, para conservar el color blanco, y almendras crudas. A mi me decepcionó un poco al principio, ya que el gusto a almendras crudas era muy intenso. 

Si no tenemos tiempo o ganas, siempre podemos recurrir a los gazpachos envasados. Como siempre si lo hacemos en casa probablemente nos saldrá más barato y es posible tener una mayor seguridad en el control de los ingredientes y su trazabilidad. Es decir, sabemos si lleva mucha sal, si los tomates están pochos, que el aceite sea virgen extra realmente... Con todo, ya decimos, no son una mala alternativa. Nosotros compramos de vez en cuando. Además la venta del gazpacho envasado contribuyó a su expansión internacional, ya que comenzó a principios de los 90, y España en el 92 tuvo varios eventos internacionales como la Expo o los Juegos Olímpicos. Tanto que hasta Lisa Simpson recomienda en un capítulo a su familia tomar esta "sopa de tomate muy fresquita" (aunque se la acabe tomando el perro).

El gazpacho (y el salmorejo) no hace que viaje a ningún lugar concreto, si no que me traslada al verano, la época del año de las vacaciones por excelencia. Vienen recuerdos de restaurantes más o menos abarrotados, comidas improvisadas en la terraza, sobremesas interminables. Y siestas. Y el Tour de France. Hacerle aguadillas a los colegas. Bañarse de noche en una piscina (mejor no decimos con que bañador...). Los primeros amores. No estudiar hasta que fuera imprescindible.  


Ya sé que no he nombrado los gazpachos con frutas como melón, sandía, mango, frambuesas, cerezas, etc. Es cierto que son muy refrescantes y una manera distinta de preparar gazpacho, pero soy un poco clásico para estas cosas. Tampoco he hablado de los gazpachos manchegos, hechos con carne. Creo que merecen un capítulo aparte. Con todo, os invitamos a probar el gazpacho como más os guste y, sobre todo, disfrutar del verano.

jueves, 7 de junio de 2018

8 RECOMENDACIONES PARA DISFRUTAR DEL CABO DE GATA

¿Es posible que la zona de España que registra el menor número de precipitaciones anuales sea un paraíso? Sí, y además un sí rotundo. El Parque Natural del Cabo de Gata, en Almería, es un paraíso y no solo por sus magníficas playas.


Situado en el sudeste de la costa almeriense, el Parque Natural de Cabo de Gata es una zona de altísimo valor ecológico. Su inscripción como Parque Natural a finales de 1987 se debe a su riqueza geológica, ecológica, histórica, antropológica y paisajística. La vegetación semidesértica (fundamentalmente matorral) se funde con paisajes volcánicos que dan paso a playas inmensas. No en vano abarca 63 de km de litoral. 


Estas características tan singulares hace que el Cabo de Gata sea un destino muy reputado. Es un lugar muy tranquilo, ideal para familias, con múltiples posibilidades de ocio. Es muy apreciado por los amantes del campismo y el autocaravanismo, llegando a concentrarse numerosas AC en varios enclaves del parque (generalmente cerca de la costa). Como curiosidad, en la Cala San Pedro, una de las más inaccesibles, vive una de las últimas colonias hippies que aún perviven en nuestro país.


Os recomendamos que no os perdáis:

La Isleta del Moro: Una playa de fácil acceso, tiene una zona de aparcamiento muy cerca. La arena es de origen volcánico. Las vistas están muy chulas, con acantilados de origen volcánico. Es muy tranquila para ir con los niños. Su elemento más distintivo es una gran roca en mitad de la playa que recibe el nombre de peñón blanco.


Playazo de Rodalquilar: Una de las mejores playas del Cabo de Gata. Una inmensa playa de arena fina y blanca. En el agua la profundidad va aumentada poco a poco, por lo que es bastante segura. Cuando estuvimos había una plaga de medusas, y ante la duda de si eran muy venenosas o no, preferimos no arriesgar y se fastidió el baño. Para llegar os recomendamos ir con vuestro vehículo, ya que hay bastante distancia desde cualquier punto de civilización. En verano hay controladores para que no se masifique (cobrando por aparcar), algo que permite disfrutar todavía más del día. En el extremo norte se encuentra el Castillo de San Ramón, un fuerte defensivo construido sobre una duna fósil. La carretera de acceso es muy chula y recuerda a algunas películas (cerca de Rodalquilar se rodaron escenas de Indiana Jones y la Última Cruzada). También podemos desviarnos un poco hasta visitar las minas de unas antiguas minas. También cerca de Rodalquilar se encuentra el Cortijo del Fraile, un antiguo monasterio dominico que pasó a manos privadas tras la desamortización de 1836, donde un asesinato cometido en 1928 inspiró a Federico García Lorca para escribir Bodas de Sangre.



Playa de los Escullos: Una playa bastante grande, de arena fina y dorada. Muy cerca de varios campings, por lo que hay muy buen ambiente. En el extremo derecho se encuentra el Castillo de San Felipe con su peculiar balcón redondo. Geológicamente se pueden divisar formaciones rocosas bastante curiosas y una duna fósil. 


Playa de Mónsul: Una de las más famosas de todo el Parque Natural de Cabo de Gata. Se accede por una carretera de tierra sin asfaltar que parece que no va a terminar nunca. Allí hay un aparcamiento que no es muy grande. La alternativa es llegar con el autobús que varias veces al día acude a la Mónsul desde San José. La arena oscura delata el origen volcánico de esta zona. A la izquierda una inmensa duna de arena nos recibe. Por un camino entre piteras llegamos a una cala acotada por acantilados y una inmensa roca de forma curva que es uno de los mayores atractivos, ya que apareció en Indiana Jones y la Última Cruzada, cuando Indy y el Sr. Jones (su padre, interpretado por Sean Connery) huyen de los nazis y el Sr. Jones espanta unas gaviotas con su paraguas consiguiendo que se estrellen los aviones que les persiguen. Nuestra playa favorita, 150% recomendada.

Mirador de La Amatista: De camino hacia Rodalquilar por la carretera AL-4200 que atraviesa el Parque Natural del Cabo de Gata encontramos este mirador desde el que se ven unas impresionantes vistas. No os lo podéis perder. Aquí también se encuentra un Centro de Interpretación donde podréis conseguir bastante información sobre actividades.



Faro de Cabo de Gata y arrecife de las Sirenas: Una de las vistas más conocidas del Cabo de Gata es su faro. Junto a él se encuentra el conocido como arrecife de las Sirenas. Su nombre no procede de las singulares rocas que asoman del agua (antiguas chimeneas volcánicas), si no porque hace tiempo habitaban focas monje y los marineros “las confundían” desde los barcos con los seres mitológicos. La carretera de acceso circula paralela a una inmensa y preciosa playa y a un pueblecito con una antigua explotación salinera, que parece parado en el tiempo. No es raro ver flamencos y otras aves acuáticas en las aguas de las salinas. Si vais desde San José podréis ver antes de llegar a las salinas parte de una pista de pruebas de la multinacional francesa Michelin. El faro de Cabo de Gata es una visita muy recomendada, ya que todo el conjunto es muy evocador y realmente nos gustó mucho.

San José: La población más turística de la zona, es una pedanía de Níjar. Cuenta con gran cantidad de servicios, hoteles, apartamentos, puerto deportivo, etc. Si buscáis la tranquilidad que proporciona el Cabo de Gata no es vuestro lugar, aunque siempre puede ser el “campo base” y moveros, a partir de aquí, buscando las distintas playas. 

Níjar: El núcleo principal de población. Su casco histórico está formado por casitas bajas pintadas de blanco. Es interesante visitar la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación, del siglo XVI, la plaza del Mercado y el barrio de la Atalaya, de origen árabe.



¿Os habéis quedado con ganas de más? ¡¡¡De verdad que sois insaciables!!! jeje. El Cabo de Gata es un excelente destino en cualquier época del año, aunque quizás en verano aumenta su interés por poder exprimir las playas y practicar deportes náuticos como la vela o el submarinismo. Una vez lo conozcáis os pasará como a nosotros, querréis volver y seguir descubriendo este paraíso.

jueves, 10 de mayo de 2018

EL CASTILLO DE GIBRALFARO: EL MIRADOR DE MÁLAGA

Málaga siempre merece una visita. Nosotros la hemos descubierto recientemente y nos ha encantado. De hecho estuvimos poco tiempo y ya estamos pensando en volver (qué le vamos a hacer, somos así).


Hay que dedicarle una mención especial al Castillo de Gibralfaro. No tiene la fama ni la belleza de la Alcazaba, al fin y al cabo es un recinto militar con todo lo que ello conlleva, pero sin lugar a dudas su posición elevada permite tener las mejores vistas de toda la ciudad, ya que de un vistazo podemos ver el puerto, el centro histórico, la ciudad moderna y los edificios más representativos de Málaga.

Pero no solo de vistas vive un monumento, y aun con la espartana austeridad militar este enclave tiene bastantes cosas interesantes. En primer lugar visitaremos el centro de interpretación del castillo, ubicado en el antiguo polvorín. Una exposición repasa la historia de esta fortificación que fue construida para defender la Alcazaba y alojar a los soldados. Precisamente la exposición repasa la historia militar entre los siglos XVI y XX, en primer lugar con una maqueta que reproduce la Málaga del siglo XVII, y con reproducciones de uniformes y armas y distintos objetos de la vida cotidiana, desde compases y brújulas a barajas de naipes. A mis hijos les pareció muy interesante, sobre todo los objetos cotidianos y los maniquíes que representan a los distintos soldados. Tanto se fijaron que me aseguraron que uno movió una mano...




Cerca del centro de interpretación se encuentra el pozo Airón, excavado en la misma roca y que tiene una profundidad de 40 metros. La verdad es que da cosita mirar hacia abajo. A continuación podemos ascender a la torre mayor, el punto más elevado del castillo. Evidentemente desde aquí se contempla la mejor panorámica de la ciudad. Podemos seguir visitando el castillo a través del camino de ronda que discurre paralelo a la muralla. Mucha precaución, hay bastantes escalones (no olvidemos que el castillo está sobre un cerro y se distribuye en varios niveles) y en ocasiones nos cruzamos con otros visitantes de frente y no hay apenas espacio para todos.


En la parte inferior del castillo se encuentra el patio de armas, un espacio amplio rodeado de bastante vegetación que hace más llevadero el calor. Frente al patio de armas se alza la torre Blanca. Aquí hay que hacer una crítica ya que las paredes interiores se encuentran llenas de grafittis. Me parece fenomenal que la gente se quiera y se ame, o que pretendan dejar un mensaje de su paso por ahí para la posteridad, pero ya existen redes sociales que cumplen con el mismo cometido sin necesidad de dañar parte de nuestro patrimonio histórico-artístico, que un poco de civismo nunca viene mal. 


Podemos visitar todo el castillo a través del camino de ronda, ya que la muralla se conserva en perfectas condiciones y rodea todo el conjunto, o paseando por el interior de las instalaciones. El paseo por el castillo de Gibralfaro es muy agradable. Justo detrás del centro de interpretación hay unos paneles explicativos sobre la vegetación que se encuentra aquí y son bastante interesantes.

También existe un pequeño bar y servicios higiénicos estratégicamente situados a la sombra para poder descansar un poco. Se pueden encontrar un par de fuentes de agua si tenemos sed. Nos resultó  curioso ver unos cuantos pintores aficionados inmortalizando distintos rincones de este conjunto. Hay visitantes que se quedan viendo como ejecutan sus obras.



Llegar al castillo de Gibralfaro es muy fácil. Si acudimos con nuestro vehículo no hay pérdida ya que está perfectamente indicado. Si optamos por el transporte público hay un autobús que sale del paseo del Parque (junto al puerto) y llega a la misma entrada del recinto. Abre todos los días a las 9:00 y cierra a las 18:00 en horario de invierno y a las 20:00 en horario de verano. En cuanto a precios, la entrada general cuesta 2,20 €. Hay una entrada reducida a 0,60 € para residentes en Málaga, niños de 6 a 16 años, escolares o titulares del carnet de estudiante jubilados o pensionistas, familias numerosas de categoría general y usuarios de tarjeta MALAGACARD. Por si fuera poco, los domingos a partir de las 14:00 y hasta la hora de cierre la visita es gratuita.También existe la opción de comprar un billete conjunto para visitar el castillo de Gibralfaro y la Alcazaba por 3,55 €.


Si os encontráis en Málaga no dudéis en visitar este castillo. Quizás no sea el edificio más bonito de la ciudad, ni a priori el monumento más emblemático (aunque aparece en el escudo de la ciudad y de la provincia), pero las vistas os enamorarán y solo por eso ya merece la pena.