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miércoles, 19 de enero de 2022

VIAJE AL CENTRO DE LA CUEVA DE LAS CALAVERAS

En 1864 Julio Verne publicó una de sus obras más conocidas: Viaje al centro de la Tierra. En la novela un grupo de exploradores inicia una expedición por el interior de nuestro planeta, descubriendo lugares fantásticos. Ya sabemos que la imaginación de Verne era poderosa y que, contrariamente a la novela (que no deja de ser una obra de ficción) en el centro de la Tierra no habitan dinosaurios. Si como ocurre con otras obras de Verne os entra el gusanillo de intentar replicar lo que cuenta, como nos ha ocurrido a todos con La vuelta al mundo en 80 días, lo mejor es visitar una cueva como la Cueva de las Calaveras, en Benidoleig (Alicante).

La Cueva de las Calaveras

Esta localidad se encuentra al norte de la provincia, en la comarca conocida como la Marina Alta. Por si acaso no la ubicáis, está cerca de Denia y de Jávea, pero hacia el interior. Encontrar esta cueva es extremadamente fácil, ya que tiene numerosa publicidad e indicaciones desde muchos puntos tanto de la provincia de Alicante como en las zonas limítrofes de la provincia de Valencia

La Cueva de las Calaveras es la segunda cueva que visitamos en los últimos meses. Anteriormente estuvimos de visita en las Cuevas de Canelobre, en Busot, también en la provincia de Alicante, pero más cerca de la capital.

SOBRE LAS CUEVAS


La Cueva de las Calaveras

El interés que nos suscita estos lugares suele estar en que son espacios con unas formas muy sugerentes. Además suelen combinar estalactitas y estalagmitas, que componen caprichosas formas que nuestra imaginación pone cara (o animal). Nos sorprende este trabajo geológico que la naturaleza ha realizado de manera concienzuda durante miles o millones de años y que podemos disfrutar en cualquier momento. Como las cuevas regulan de manera natural la temperatura y permanece estable entre los 15 y los 20ºC, quizás sea el verano la mejor época, aunque tampoco es descartable visitarlas en invierno.

Haciendo un poco de repaso de la asignatura Conocimiento del Medio (Naturales si sois de EGB), las estalactitas son las estructuras que se forman desde el techo de las cuevas hacia el suelo. Por su parte, las estalagmitas son las que se forman en sentido contrario, del suelo hacia el techo. Su origen procede de la disolución de algunos minerales (principalmente carbonato cálcico) en el agua, que se filtra y gotea depositándose lentamente a lo largo de miles de años. 

Si entramos en materia con la Cueva de las Calaveras, comentar que tiene una longitud total de 900 metros, de los que solo unos 450 metros son visitables. Eso sí, se encuentra perfectamente acondicionada para su visita, con una pasarela de madera que salva los desniveles. No sé si por las miles de visitas que pisan las tablas de la pasarela, por las dinámicas del terreno o lo que sea, pero algunos tornillos que la aferran al suelo están un poco hacia afuera y provocan algún tropezón, sobre todo con los niños. 

VISITANDO LA CUEVA DE LAS CALAVERAS


La Cueva de las Calaveras

Durante el recorrido podremos observar numerosas estalactitas y estalagmitas con formas muy curiosas. La iluminación realza algunas de estas figuras. También el curioso colorido que tienen algunas de las paredes. No solo los tonos típicos de las rocas, que van de los ocres a los marrones, pasando por algunos tonos rojizos. También tonos verdosos, azulados o turquesas, fruto de la humedad. 

Destacan especialmente dos puntos en el recorrido. En primer lugar la llamada sala del clot blau (hoyo azul). Se denomina así porque hace mucho tiempo había aquí una especie de charca, que por el color del agua que se almacenaba daba la impresión de que era azul. Este espacio se desecó para aprovechar estas aguas para su uso por parte de la población.

El otro lugar que llama poderosamente la atención es la que se conoce como sala de la campana. En el centro se sitúa una enorme estalactita que queda a poca distancia del suelo. Del suelo surge una estalagmita que se unirá en unos miles de años. Sí, los tiempos geológicos no esperan a los humanos. Dicen que si se golpea la estalactita tiene un sonido metálico, pero no nos atrevimos a probar, por si las moscas.

Al final del recorrido una verja nos separa de la zona inundada. Esta parte no se puede visitar. A pesar de eso hace varios siglos se excavó un canal desde el interior de la cueva para el aprovechamiento de estas aguas subterráneas. Se oye perfectamente el rumor del agua en este punto y se ve con una claridad inaudita, pero la verja que hay para garantizar la seguridad hace que sea imposible hacer una foto.

UN LUGAR PARA VISITAR Y APRENDER

La Cueva de las Calaveras

El nombre de la Cueva de las Calaveras procede del hallazgo de doce cráneos (con sus respectivos cuerpos) en el interior de esta cueva en una expedición científica llevada a cabo en el s. XVII. Los hallazgos arqueológicos que se han hecho demuestran que esta cavidad estuvo habitada hace, al menos, 50.000 años. Además de restos humanos como las calaveras o útiles de piedra, se localizaron huesos de animales como dientes de rinoceronte, que en aquella época vivían en la Península Ibérica. La mayor parte de este material se encuentra en el Museo Arqueológico Provincial, el MARQ.

Los lugares donde se encontraron los esqueletos y los restos arqueológicos y paleontológicos como los útiles de piedra, o pequeños fósiles, están señalizados. También se pueden ver, sobre todo en el caso de los fósiles, algunos puntos donde todavía se encuentran incrustados en la roca. 

En la entrada de la cueva hay varios paneles informativos que ayudan en la visita. No solo explican las condiciones de la cueva, su recorrido, su historia, etc., si no que hacen un repaso por la historia geológica de nuestro planeta. Son muy didácticos, y si los niños aguantan un poco, muy útiles. 

INFORMACIÓN ÚTIL


La Cueva de las Calaveras

El horario de apertura es de 9:00 a 18:00 en los meses de otoño e invierno. Durante los meses de primavera y verano se alarga la jornada hasta las 20:30. El precio de las entradas es de 3,90 € para adultos y de 2 € para niños.

Os aconsejamos llegar con vuestro propio vehículo, ya que es una zona donde el transporte público no tiene demasiadas buenas combinaciones. Hay dos aparcamientos gratuitos, uno más pequeño a pie de la cueva, y otro con bastante capacidad cruzando la carretera de acceso. La oferta en la cueva de las calaveras la completan una tienda de souvenirs junto al acceso y un bar restaurante con una terraza con juegos infantiles. 

La Cueva de las Calaveras nos proporcionó una excursión bastante entretenida. Hablamos mucho de la sorpresa que se llevan los niños, pero los adultos también nos dejamos llevar. Aunque sea por unos centenares de metros, pero estuvimos un poquito más cerca del centro de la Tierra.

miércoles, 28 de julio de 2021

SI QUERÉIS SORPRENDEROS VISITAD LAS CUEVAS DE CANELOBRE

Verano. Un día de calor. Mucho calor. Queremos visitar algo, a ser posible cerca de casa. Pero hace calor, muchísimo calor. De repente nos acordamos que desde hace tiempo queríamos visitar las Cuevas de Canelobre, en Busot, un municipio cerca de Alicante. “Pues no es mala idea, que en las cuevas se está fresquito”. Allá que nos fuimos.

Las Cuevas de Canelobre


Efectivamente, hace poco hemos hecho una visita a un lugar absolutamente fascinante. Las cuevas tienen un poder de sorprendernos bastante grande. Las estalagmitas y las estalactitas y las caprichosas formas que adquieren han excitado la imaginación de las personas que las han contemplado desde hace miles de años.

Estas cuevas están en el interior del Cabeçó d’Or (el Cabezón de Oro) una de las montañas preferidas por los senderistas alicantinos. Hablamos de ella brevemente en nuestro post sobre el Área Recreativa Victoria Rojas, que se encuentra en la otra cara de esta montaña. La entrada se sitúa a unos 700 metros sobre el nivel del mar, por lo que la vista es fabulosa, abarcando una gran distancia, desde la ciudad de Alicante hasta el interior de la provincia. Era una jornada de calor intenso, y las chicharras cantaban como si no hubiera un mañana. Tanto calor que había una bruma que impedía ver con nitidez tanto como hubiéramos querido.

Las Cuevas de Canelobre tienen un parking reservado para los visitantes. No es muy grande, pero suficiente para los visitantes que nos encontrábamos allí. Junto a la entrada se encuentra la taquilla, un pequeño bar donde sirven bebidas y bocadillos, y una pequeña tienda de recuerdos. Además hay dos pequeños merenderos. También hay servicios higiénicos.

Al poco de entrar al túnel que da acceso a las Cuevas de Canelobre ya empezamos a notar el fresquito. La temperatura se mantiene constante en unos 18ºC durante todo el año y una humedad alrededor del 90 %. Teniendo en cuenta que en el exterior la temperatura superaba los 30ºC, entenderéis que nos pensáramos mucho volver a salir. Al principio es un poco frío, pero enseguida te acostumbras yes muy agradable. 

Antes de entrar te hacen una foto con un photocall de la cueva. A la salida te venden la foto junto a un DVD con fotos del interior por 6€. Teniendo en cuenta que está prohibido hacer fotos o vídeo del interior, es un buen detalle. Aunque también es una auténtica lástima para los aficionados a la fotografía. Las imágenes interiores que ilustran este post proceden de Wikipedia. Pero no llegan a mostrar ni un 1% de la belleza del lugar.

Las Cuevas de Canelobre

La primera sensación nada más entrar es de sorpresa absoluta. La cueva es bastante alta. Y eso que en la entrada estamos “solo” a unos 25 metros del punto más alto. La visita se inicia en una plataforma artificial que se construyó durante la Guerra Civil Española, al igual que el túnel de entrada. No se sabe con certeza cuando se descubrieron estas cuevas, aunque la teoría más extendida es que fue entorno al s. X por los musulmanes que habitaban la zona. La entrada original se encuentra a unos metros de altura, y es una pequeña oquedad en la roca (ahora debidamente enrejada).

La visita está guiada y dura unos 40-45 minutos. En ese tiempo nos explican el proceso histórico de la cueva, cuyo origen se encontraría hace unos 145 millones de años (año arriba, año abajo), entre el Jurásico y el Cretácico. También explican como se forman las estalactitas y las estalagmitas. Las estalactitas son las que cuelgan del techo y las estalagmitas las que parten del suelo. Si ambas se unen se conocen como columna. Otras formaciones son las conocidas como medusas. Como curiosidad, se precisa cerca de cien años para que las estalagmitas crezcan un centímetros. Muchas tienen varios metros de altura. Echad cuentas.

La cueva se visita a través de unas escaleras, que llevan a distintas plataformas a varias alturas donde se admiran las distintas formaciones. Éstas han sido bautizadas con nombres que recuerdan a sus formas. Está la “Sagrada Familia”, el “Casco”, la “Virgen con el Niño” o el “Canelobre”, que en castellano significa candelabro, y que le da nombre a las cuevas.

Las Cuevas de Canelobre

No os perdáis la vista desde la plataforma inferior. Entre el punto más bajo y el más alto hay unos 70 metros de altura, siendo la más alta de España. En su interior cabría, por ejemplo, la Catedral de Barcelona, la torre de Pisa o Santa Sofía de Estambul. Una de nuestras mayores sorpresas fue girarnos al llegar abajo. El espectáculo es único, grandioso. Entre el tamaño de la cueva y el tiempo que llevan ahí las estalactitas y estalagmitas te sientes muy pequeño.
 
Varios consejos. El primero, llevad calzado antideslizante. Unas simples zapatillas de deporte valen. En la primera plataforma sigue cayendo agua del techo y la superficie es deslizante. Segundo: hay muchas escaleras, y para ver la mayor parte de la cueva se tiene que bajar (y después subir) escaleras. Por lo que las personas con movilidad reducida deben tenerlo en cuenta. Por último, aunque las escaleras tienen unas luces marcando los escalones, en algunos puntos los focos que iluminan las formaciones pueden deslumbrar. Tened cuidado. Por lo demás, la visita está 100% recomendada.

Como ya hemos comentado en el inicio del post las Cuevas de Canelobre están bastante cerca de la ciudad de Alicante. Según Google Maps son 26 kilómetros, calculados desde la Plaza de los Luceros. Para llegar desde Alicante debéis dirigiros hacia la CV-773 o la CV-777. Ambas conectan con la A-70 por lo que es fácil encontrarlas. En todo caso debéis de seguir las indicaciones Busot, y enseguida veréis las señales que dirigen hasta las cuevas.

Las Cuevas de Canelobre

El precio de los billetes es de 8€ para adultos, 4€ para niños (entre 5 y 14 años), mientras que pensionistas y estudiantes o poseedores del Carnet Joven pagan 5€. Las personas con diversidad funcional pagan 3,50€ si son adultos, mientras que los niños tienen la entrada gratuita. Es una pena, pero no hay descuentos para las familias numerosas.

Las entradas también permiten también visitar el Museo de Música Étnica, que se encuentra en el centro de Busot. Pero como se nos hacía tarde lo dejamos para otra ocasión, y así, de paso, visitaremos el resto del pueblo, ya que las guías nos hicieron alguna recomendación.

Por último los horarios. El horario de verano se alarga entre el 1 de julio y el 31 de agosto, además de la Semana Santa. Las visitas se inician a las 10:30 y finalizan a las 19:30, todos los días. El horario de invierno abarca del 1 de septiembre al 30 de junio. La apertura es a las 10:30, cerrando a las 16:50 de martes a viernes y a las 17:50 fines de semana y festivos. Los lunes cierra por descanso.

Las Cuevas de Canelobre son un auténtico espectáculo de la naturaleza. Son muy bonitas y realmente sorprendentes. Nosotros no nos lo esperábamos, sinceramente. Para los niños es un lugar excelente, ya que acaban aprendiendo un montón de cosas. ¡Aunque sea para replicarlas en el Minecraft después!