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jueves, 28 de noviembre de 2019

DE EXCURSIÓN CON LA FAMILIA EN EL DELTA DEL EBRO

Un viaje está apunto de finalizar. Ha recorrido 930 km. y ha atravesado ocho provincias. Pero el viaje no lo estamos realizando nosotros sino que somos unos espectadores. Nos encontramos a orillas del río Ebro, que está a punto de convertirse en mar Mediterráneo. Estamos de excursión en el Parque Natural del Delta del Ebro.


Al sur de la provincia de Tarragona se encuentra uno de los parques naturales más fascinantes de España, el Delta del Ebro, un delta formado por los sedimentos que este río ha ido arrastrando a lo largo de milenios en su recorrido y que ha ido depositando antes de llegar al mar. Si la imagen vía satélite es sorprendente, las vistas a pie de río son simplemente asombrosas.


El Parque Natural del Delta del Ebro se adentra cerca de 22 km. en el Mar Mediterráneo y ocupa una extensión de 7.736 hectáreas, que se distribuyen entre los términos municipales de seis poblaciones: l'Ampolla, Amposta, Camarles, Deltebre, Sant Carles de la Ràpita y Sant Jaume d'Enveja. Llama poderosamente la atención su forma de flecha, con dos puntas, al norte la Punta del Fangar (del Lodazal), y al sur la Punta de la Banya (del Cuerno) unida al delta por la Barra del Trabucador, un estrecho brazo de tierra. La forma del Delta ha cambiado mucho a lo largo de los siglos, que ha ido conformando islas (como la del Buda y la de San Antonio) y lagunas (denominadas comúnmente "calaixos", cajones), pero las presas y embalses construidos en todo el curso del río, fundamentalmente en el s. XX, limitan los aportes de sedimentos y el crecimiento de este espacio natural. 


Tenía muchas ganas de que mis hijos conocieran este paraje, nunca es un mal momento para aprender cosas nuevas, y aquí hay mucho por conocer. No solo está lo evidente, es decir, la desembocadura de un río en el mar (dicen que es el segundo río más importante que vierte sus aguas al Mediterráneo, tras el Nilo), si no también los paisajes que forma y transforma un río, las actividades relacionadas con este hábitat, y la necesidad de conservar el medio ambiente, entre otras muchas cosas. 


Durante mucho rato, porque como hemos visto el Parque Natural es inmenso, transitaremos en paralelo al río y a los diferentes canales y acequias que toman la preciada agua del Ebro para regar los numerosos campos, donde mayoritariamente se cultiva arroz, sobre las fértiles tierras que forman el delta. Poco a poco, a través de la carretera T-340 nos iremos acercando a Deltebre y a núcleos como Riumar, el más cercano a la desembocadura, donde hay varios campings y bloques de apartamentos.


Evidentemente la actividad turística tiene una gran importancia en el Parque Natural del Delta del Ebro. Tras pasar el núcleo urbano de Deltebre, y antes de llegar a Riumar, encontramos junto al cauce varios restaurantes (por no decir chiringuitos) que ofrecen arroces y menús del día. Justo enfrente encontraremos los embarcaderos de los cruceros que ofrecen visitas panorámicas a este tramo del río y a la desembocadura. 


Si vamos con nuestro vehículo, al poco de dejar atrás estos embarcaderos y restaurantes llegaremos al final de la carretera T-340, hasta el punto más cercano a la desembocadura al que podemos llegar en coche. Hay varios aparcamientos no muy grandes,pero sí suficientes. Sin lugar a dudas veréis el zigurat, un mirador construido en madera con la forma de este edificio de origen sumerio. Os recomendamos que os llevéis unos prismáticos para disfrutar del magnífico paisaje. 


Las rutas a pie son uno de los grandes encantos que tiene este paraje. Están perfectamente señalizadas y en gran parte del recorrido se encuentran pavimentadas o se realizan a través de pasarelas de madera, por lo que son aptas para que las realice casi cualquier persona, y al no tener ninguna pendiente no se precisa de una gran forma física. De hecho esta es la única manera de llegar hasta la misma desembocadura.


La riqueza natural del Parque Natural hace que sea un punto de atracción para hacer turismo ornitológico. Es lugar de paso de muchas especies. Nosotros vimos bastantes garzas, que se encontraban en bastantes puntos, tanto en las lagunas más cercanas al mar como en los arrozales más alejados. Durante el paseo vimos unos cuantos grupos de familias que hacían picnic y aprovechaban para pescar, incluso para coger cangrejos de río. Nosotros por más que mirábamos no veíamos un solo cangrejo, peces sí, unos cuantos. Por otra parte, la vegetación es la típica en estos hábitats, arbustos leñosos, cañas y juncos junto a la orilla, y mucho pino mediterráneo donde no había arrozales. 


El paso de embarcaciones es continuo en este tramo, y es que la práctica de deportes náuticos también es bastante importante. Eran mayoritariamente embarcaciones a motor, como lanchas y motos acuáticas, pero también se ofertan paseos en kayak, mucho más respetuosos con el entorno. En la playa del Trabucador es posible practicar kitesurf, una práctica deportiva que combina el surf con una cometa (aunque parece más un paracaídas) que impulsa a la persona. Se consiguen dar grandes saltos, lo que convierte este deporte en una modalidad muy espectacular.


No desaprovechéis la oportunidad de visitar este magnífico paraje. Podréis disfrutar de un espacio natural en el que se mezclan numerosos tipos de paisaje: un río, llanuras litorales, arrozales, lagunas lacustres y marítimas, playas kilométricas, dunas móviles... y todo muy cerca de casa.

martes, 28 de mayo de 2019

LAS FUENTES DEL ALGAR, NATURALEZA Y LA MANO HUMANA

A 15 km de Benidorm, en el término municipal de Callosa d’En Sarrià (Alicante), se encuentra uno de los parajes más conocidos de la Marina Baixa. Se trata de Las Fuentes del Algar, el nacimiento del río del mismo nombre que desemboca en la bahía de Altea, a sólo 12 kms de su nacimiento. 

  
Lo más espectacular de las Fuentes del Algar es uno de sus saltos, que forma una cascada de unos 13 metros de altura y gran belleza, que se ha convertido en una de las imágenes icónicas de la Costa Blanca. Lo que menos, la terrible explotación turística del lugar, que vende como “natural” un paraje muy transformado por la acción del hombre. 


El problema es que desde pequeño he visitado más o menos regularmente este lugar. Desde hace unos 20 años el paraje se ha ido transformando en un parque temático, donde las piscinas se han construido (no son pozas naturales, o no del todo) y donde restaurantes y propietarios de terrenos intentan hacer negocio (nada de objetar, por otra parte). Después de ir tantas veces de pequeño te decepciona. 


Hace años salí tremendamente frustrado de la visita, pero esta última vez, no sé si porque me he acostumbrado o porque me he sosegado, no me pareció tan terrible. También creo que han eliminado algunos elementos, y que la visita la hice en una hora de poca afluencia, lo que cambia por completo la perspectiva de la visita. 


Yo no recomendaría la visita en verano, pues es cuando más gente visita las Fuentes y se llena hasta los topes y es incomodísimo. Claro que también el verano es la única época del año en que os podréis bañar en sus aguas, gélidas al entrar pero muy confortables al cabo del rato. 


Si optamos por otra época del año, y preferiblemente a primera hora de la mañana, descubriréis un precioso paseo, de alrededor de 1,5 kms., ejemplo de la utilización de los recursos hídricos. Ya que todavía se conserva la presa y el canal que se usaba para el aprovechamiento para riego, y alguna acequía todavía en uso. Cerca de la salida hay un arboretum, es decir, un pequeño jardín botánico con especies autóctonas. La visita para personas con movilidad reducida es muy complicada porque hay que salvar desniveles bastante escarpados mediante escaleras. Por supuesto no llevéis carros de bebé. 


Un consejo si vais en verano: buscad un restaurante que os ofrezca menú y os regale la entrada y el parking. Os ahorraréis algo de dinero y agobios, además no iréis cargando con la comida, la bebida, las toallas… 

Para llegar hay que llegar hasta el centro urbano de Callosa d’En Sarrià y seguir las indicaciones hacia Bolulla (CV-715), desviándonos a un 1 km. tras salir del centro urbano. No hay problema ya que está perfectamente señalizado. Hay un parking gratuito cerca de la oficina de turismo, a unos 800 metros de la entrada. El resto son de pago, y muy de pago. También se puede llegar en bus desde Finestrat y Benidorm, con la línea 18. 


Las entradas en temporada baja (16 de octubre a 14 de junio) cuestan 4 euros para adultos, 3 para jubilados, mayores de 65 años, estudiantes y poseedores de Carnet Joven, 2€ para niños entre 4 y 10, y gratuito para menores de 3. En temporada alta (15 de junio a 15 de octubre) se incrementa 1 € para los adultos, jubilados, mayores de 65 años, estudiantes y poseedores de Carnet Joven. No hay descuentos para familias numerosas. 


Para completar la excursión, o incluso para hacer una escapada de varios días, en el entrono de las Fuentes del Algar hay un camping con una zona multiaventura para niños entre 5 y 14 años, un área infantil tematizada al estilo del Salvaje Oeste para niños entre 3 y 6 años, y también el parque temático de dinosaurios Dino Park Algar, del que ya os hablamos hace un tiempo. 


Sí, las Fuentes del Algar son un paraje precioso. Sí, deberíais visitarlo. Pero también conviene que sepáis todo, tanto lo bueno como lo malo, para que tengáis todos los elementos de juicio. Es una excelente opción para pasar el día, a pesar de todo lo negativo que hemos comentado.