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viernes, 8 de enero de 2021

DESCUBRIENDO EL YACIMIENTO DEL TOSSAL DE LA CALA DE BENIDORM

Mucha gente cree que Benidorm es un municipio que se creó ex novo a mitad del s. XX, que carece de historia. Es cierto que su boom turístico ha hecho que la inmensa mayoría de su casco urbano se haya construido a partir de 1955, pero no es menos cierto que la historia de Benidorm se adentra en lo más profundo del tiempo. Como muestra el yacimiento arqueológico del Tossal de la Cala.

El Tossal de la Cala se encuentra al sur del municipio, junto a un extremo de la playa de Poniente. Tossal en castellano sería una colina, una loma, aunque por su situación junto al mar también podría definirse como un peñón. No es demasiado alto, unos 100 metros de altura, pero sí suficiente para tener un importante valor estratégico. Respecto a la altura tened en cuenta que en Benidorm hay 21 construcciones (formadas por 26 torres en total) que superan los 100 metros de altura, incluido el cercano hotel Bali con 186 metros de altura.

La existencia de este yacimiento no es nueva, ni mucho menos. En los años 40 del s. XX ya hubo una primera excavación por parte de José Belda, más conocido como el Padre Belda, ya que además de arqueólogo era sacerdote. Posteriormente, en los años 60, fueron Miguel Tarradell y Alejandro Ramos los encargados de dirigir una nueva excavación.

Ya en este momento empiezan a surgir diferencias de criterio en la datación del yacimiento. El padre Belda lo situó alrededor del s. IV a.C., mientras que Tarradell y Ramos lo situaron entre el s. II y I a.C. Por ejemplo, Belda encontró un pebetero con una cabeza de mujer, conservado en el MARQ (Museo Arqueológico Provincial de Alicante), que identificó con la diosa Tanit y que utilizó para la datación. Esta diosa era venerada por varios pueblos mediterráneos, entre ellos los cartaginenses que la situaban en un lugar preferente en su culto. Pero hoy día se identifica a esta mujer con la diosa griega de la agricultura, Démeter.

También se había localizado cerámicas (como las que se conservan en el Museo de Prehistoria de València) y otros materiales metálicos, por lo que la cronología no acababa de concordar. En los años 80 se realizó una cata arqueológica de urgencia, ya que se iba a construir una urbanización. Por desgracia esta urbanización nos ha privado de conocer más acerca de este yacimiento, y solo se pudo excavar una parte, aunque la cata concluyó que bajo la urbanización no se hallaban materiales. Se dice, se comenta, se rumorea, que donde se encuentra la piscina de la urbanización se habría situado un santuario.

Sea como fuere, en el año 2003 un equipo de la Universidad de Alicante, encabezados por la arqueóloga Feliciana Sala, retomó las excavaciones en el Tossal de la Cala. Y de nuevo viene la polémica, ya que sitúan este yacimiento en el contexto de las guerras sertorianas en el año 76 a.C. Habitualmente se había identificado este yacimiento con los íberos o incluso con una colonia griega. Al menos los estudiosos estaban convencidos de que ambos pueblos habrían mantenido contactos comerciales.  

Esta nueva datación hace saltar por los aires los estudios anteriores y reubican al Tossal de la Cala en un nuevo contexto. Porque no solo se le otorga una nueva cronología, sino que además se le confiere una nueva función, la de castellum o fortín militar. Este castellum tendría una conexión directa con un embarcadero situado en la cala de Finestrat, que estaría situado unos 200 metros tierra adentro respecto a la costa actual.

Tras varios años de excavaciones el yacimiento del Tossal de la Cala se ha puesto en valor y es visitable. El horario de visitas es de 8:00 a 20:30 de lunes a viernes, y los sábados, domingos y festivos de 9:00 a 18:00. La visita es libre y gratuita. Si queremos realizar una visita guiada se puede realizar de lunes a viernes de 16:00 a 18:00 o los sábados de 10:00 a 13:00 previa reserva al correo electrónico patrimonihistoric@benidorm.org. Es cierto que entre finales de los 80 y principios de los 90 se habían instalado unos paneles junto al yacimiento pero con una información muy básica. Además el tiempo y el clima los había arruinado.

Respecto al acceso al yacimiento, se puede llegar en vehículo privado aunque en el tramo final hay que atravesar la urbanización Mont Benidorm, y últimamente los vecinos no están muy contentos. Solo se puede aparcar junto a la Ermita de la Virgen del Mar, apenas a unos metros de la entrada del yacimiento. No hay mucho aparcamiento, apenas para 3 o 4 coches. Cuidado porque el resto es espacio privado de la urbanización. También se puede llegar dando un paseo desde la Cala de Finestrat o desde la Playa de Poniente de Benidorm. No es excesivamente empinado aunque las aceras son muy estrechas.

El yacimiento es muy sencillo de interpretar gracias a los paneles informativos. Han situado unas figuras para facilitar la identificación de cada una de las partes del yacimiento. Además en la web de Visit Benidorm se puede descargar de manera gratuita una audioguía en castellano, valenciano e inglés.

El yacimiento engloba parte de la muralla que rodeaba el castellum, la calle que distribuía las construcciones del interior del recinto y las casas en las que se alojaban los soldados de la guarnición. A nuestros hijos les sorprendió que las casas fueran tan pequeñas. Claro, visto a través de los ojos de hoy en día son minipisitos, pero es que en aquella época las viviendas se reducían a una sola estancia, y más en un ámbito castrense.

En una de las casas se encontró una parrilla, que se pondría sobre el fuego para poder nivelar los cacharros para cocinar. Otras estancias servirían como almacenes de diversos alimentos como vino y salazones que se conservaban en ánforas. También pudo haber un taller de fundición de plomo.

Además del evidente interés que puede despertar este yacimiento, la visita también es muy especial por las vistas desde la cima del Tossal. Hasta la apertura del yacimiento su interés turístico era el de servir de mirador. La vista tanto de la bahía de Benidorm, como de la Cala de Finestrat, como del interior de la comarca, con Sierra Cortina y el Puig Campana al frente, es espectacular. Solo por esto ya merece la pena acercarse.

Así que ya sabéis. Benidorm tiene su historia. Empezó aquí y unos siglos más tarde se trasladaría al actual centro histórico de la ciudad, donde se levantó un castillo. Pero eso ya lo contaremos más adelante en otro post.

miércoles, 18 de noviembre de 2020

DESCUBRIMOS LOS MONUMENTOS DE LA TARRACO ROMANA

Año 19 a. C., toda Hispania está ocupada por los romanos. ¿Toda? Sí. Aunque hayamos empezado un poco Astérix aquí acaba la broma porque vamos a darle la vuelta. Es más, si hubiera un Frente Popular de Tarraco (o un Frente Tarraconensis Popular, no sé) y se preguntaran "¿Qué han hecho los romanos por nosotros?" la respuesta es obvia: muchas cosas.

Ya es momento de dejar estas citas más o menos pop y centrarnos en la Tarraco Romana. Porque la Colonia Iulia Urbs Triumphalis Tarraco fue una de las más importantes ciudades del Imperio Romano, no solo de Hispania. En primer lugar fue capital de la provincia de la Hispania Citerior (que se correspondería, más o menos, con Cataluña, la Comunidad Valenciana y la Región de Murcia hasta Cartagena) y posteriormente de la Hispania Tarraconensis, que en su momento de máxima extensión comprendía la mayoría de la Península Ibérica, todo lo que quedaba al norte de una línea imaginaria entre el Duero al llegar a Portugal y la zona de Carboneras/Mojácar en Almería.

Esta importancia se demostraba en la cantidad de edificios públicos que existían en la ciudad, y sus alrededores. Vamos a realizar una ruta en la que iremos viendo, poco a poco, los monumentos romanos más importantes de Tarraco que han llegado a nuestros días. Las primeras paradas requieren de vehículo, aunque hay alguna alternativa a través de transporte público. En el año 2000 la UNESCO declaró Patrimonio de la Humanidad el Conjunto arqueológico de Tarraco. Y merece mucho la pena una visita.

Pero no vamos a empezar por Tarraco. En primer lugar vamos a hablar del arco de Bará. Éste es un arco del triunfo que se encuentra a unos 20 kilómetros al norte de Tarragona, en la localidad de Roda de Barà. Localizarlo es muy sencillo. Se encuentra en plena N-340. Recordad que esta carretera nacional comparte gran parte de su trazado con la Vía Augusta. De hecho se puede apreciar unos cuantos metros de esta vía. Nosotros recomendamos que lo veáis en sentido Tarragona, ya que así estaréis en disposición de seguir la ruta que os proponemos. 

Es un arco bastante sencillo, con un solo vano central con un arco de medio punto que sostiene un entablamento rematado por una cornisa. Por su aspecto recuerda al arco de Tito que se encuentra en el Foro de Roma, aunque carece del remate donde se lee la inscripción del arco romano. Además la decoración difiere, ya que no tiene relieves y las semicolumnas han sido sustituidas por pilastras. Pero es un buen ejemplo de arco de triunfo y, sobre todo, siempre sorprende.

Nos dirigiremos hacia el peaje de la AP-7 de Torredembarra para llegar al siguiente punto de la visita. Son poco más de 7 kilómetros. Tranquilos porque el peaje entre Torredembarra y Tarragona es gratuito, y a partir del 31 de agosto de 2021 se libera la AP-7 entre Tarragona y Francia. A unos 4 kilómetros nos detendremos en el área de servicio del Médol. No vamos a repostar, ni hacer pipí, ni tomar algo. Bueno, si lo necesitáis sí, claro, que no obligamos a nada. Pero paramos aquí para visitar la cantera del Médol, de la que se extrajeron 50.000 metros cúbicos de piedra para construir numerosos edificios. Todavía se pueden ver algunos sillares, pero lo más espectacular es un testigo de 16 metros de altura que nos hace una idea de la cantidad de piedra que se extrajo de esta cantera.

No abandonamos la AP-7. Siempre en sentido Tarragona-Castellón. A unos 9 kilómetros del área de servicio del Médol se encuentra un área de descanso. Entrad muy despacio, con mucho cuidado y aparcad, no es muy grande y suele haber gente. Este es el punto más cercano para poder visitar el acueducto de les Ferreres, o Pont del Diable (puente del Diablo). Una maravilla arquitectónica y de ingeniería que estuvo en uso hasta el s. XVII.

A nosotros nos pareció precioso. Puede que los acueductos sean los edificios romanos más bellos por sus arcadas y su esbeltez. Este, además, se encuentra en un entorno paisajístico privilegiado, rodeado de bosque mediterráneo. Podemos recorrer sus 217 metros de longitud y observar los alrededores desde sus 27 metros de altura dentro del canal que transportaba el agua en su momento. Sin duda una experiencia irrepetible. 

Ahora, por fin, llegamos al centro histórico de Tarragona. Vamos al meollo, a lo gordo. Os proponemos que aparquéis (si es que vais con vuestro propio vehículo) en la Rambla Nova o cerca, ya que estaréis en una buena posición para visitar los distintos edificios.

Empezaremos por el teatro romano. Será el primero porque es el edificio del que menos restos nos han llegado. El teatro era uno de los tres edificios, junto al circo y el anfiteatro, que dejaban a las claras la importancia de la ciudad. Y Tarraco tenía los tres. Es posible realizar una visita guiada y gratuita, aunque con motivo de las restricciones por la pandemia de Covid debéis de informaros en la web del MNAT (Museo Nacional Arqueológico de Tarragona) que es quien gestiona las visitas. 

Apenas quedan unas pocas filas de las gradas y algún elemento del escenario. Esto se debe a que, tras un incendio, los bloques de piedra fueron aprovechados para construir nuevos edificios. Este "reciclaje" de materiales es una constante a lo largo de la historia. ¿Bloques de piedra tallada más baratos y más cercanos? ¡Sí, por favor! Una estructura metálica, un poco fea y aparatosa para nuestro gusto, recrea el total del graderío. 

La siguiente visita nos lleva al foro de la colonia, el foro local. En esta parte de la ciudad, junto a una plaza, era donde se encontraban los edificios administrativos y de representación de la ciudad. El yacimiento se divide en dos parcelas, unidas por un puente que salva la calle que se abre entre ambas parcelas. Hasta nuestros días han llegado parte de la basílica, edificio que servía de tribunal, sede de transacciones económicas o mercado; una ínsula (manzana) de viviendas y una calle pavimentada. También hay restos de columnas y estatuas. 

A continuación nos vamos a dirigir a uno de los edificios más impresionantes que nos ha llegado. Este es el anfiteatro. Hace un tiempo ya le dedicamos un post en el blog, por lo que poco más nos queda para añadir. Simplemente decir que era el edificio donde se celebraban las luchas de los gladiadores y que está ubicado en un lugar privilegiado junto al mar. 

Muy cerquita del anfiteatro está el circo. Es decir, el lugar destinado a las carreras de carros (bigas, cuadrigas, etc.). Hacemos esta matización porque hay cierta confusión entre los edificios romanos, errores de hace años que hemos heredado. Con el circo es cuando una ciudad demostraba ser top. Medía 325 metros de longitud por 115 de anchura (en medidas de campos de fútbol, serían más de tres). Tendría capacidad para unos 25.000 espectadores. Alrededor de las dos rectas se situaban las gradas y en el centro la spina separaba ambos "carriles". En uno de los extremos se situarían las caballerizas (carceres) y en la otra una curva para permitir un mejor giro de los carros.

Era uno de los grandes entretenimientos de la época, y los mejores tenían una gran fama y consideración (veis, no hemos cambiado tanto). En Tarraco se conservan varios niveles de gradas en una curva y parte de una recta y varias bóvedas que permitían acceder a las gradas. Es impresionante imaginarse este inmenso estadio, sobre todo porque hay dos calles que coinciden con el recorrido de la pista.

Anexo al circo se visita el edificio del pretorio, que era donde residía el pretor, el encargado de impartir justicia y de gobernar la provincia. Tanto el circo como el pretorio se encontraban dentro del Foro Provincial, que era el espacio donde, alrededor de dos grandes plazas porticadas, se encontraban los edificios que administraban la provincia. Con la importancia que llegó a tener la Tarraconensis, supondréis que era un espacio privilegiado. Se distribuía en tres terrazas. La más baja ocupada por el circo, la media donde estaba las grandes plazas rodeadas de edificios administrativos, y la superior, donde se ubicó el espacio de culto. 

Sobre el pretorio, en época medieval, se construyó un edificio que servía como palacio para los reyes de la Corona de Aragón y, posteriormente, prisión. Para ello se aprovecharon elementos como la llamada bóveda "del Pallol". En el interior de este edificio se pueden ver diferentes restos, del antiguo Foro Provincial, como columnas y capiteles, esculturas, estelas o un bello sarcófago. Especial mención tiene su terraza. Si podéis, subid. Como curiosidad, en un patio hay una réplica de la famosa Loba Capitolina, regalo de la ciudad de Roma, hermanada con Tarragona.

Las entradas para el Foro de la Colonia, el anfiteatro y el Circo-Pretorio (entre otros centros del Museo de Historia de Tarragona) cuestan 3,30 € individualmente. Pero si compráis una entrada conjunta para 4 edificios cuesta 7,40 € u 11,05 € para todos los edificios gestionados por el Museo de Historia de Tarragona. Las familias numerosas pagaríamos lo mismo, con la salvedad que la misma entrada sería conjunta para toda la familia y no individual. Pero hay más descuentos para pensionistas y jubilados, desempleados, discapacitados, grupos, estudiantes mayores de 16 años y familias monoparentales, que pagarían 1,70 €, 3,65 € o 5,50 €, dependiendo del tipo de entrada. Además los menores de 16 años, grupos escolares y (¡ojocuidao!) visitantes de Port Aventura presentando la entrada del parque, entrarían gratuitamente.


Todo el conjunto de Tarraco, estaba rodeado de una muralla, uno de las primeras estructuras que se construyeron en la ciudad. Gran parte de éstas todavía se conservan, incluyendo las torres que servían para vigilar y defender. Es posible pasear por el denominado paseo arqueológico que incluye los jardines del Campo de Marte

Por último vamos a mencionar el Museo Nacional Arqueológico de Tarragona. Se encuentra en una zona de la ciudad junto al río Francolí. En el exterior del museo se encuentra una necrópolis paleocristiana con cerca de cincuenta tumbas excavadas. Como curiosidad, en el parking del Centro Comercial Parc Central, que se encuentra junto al MNAT, cruzando la calle, se halló parte de la necrópolis y de restos urbanos. Los restos son visitables. Si no me falla la memoria creo que es la primera vez que veo un yacimiento arqueológico (visitable) en el parking de un centro comercial.   

Como veis Tarragona tiene muchas cosas para visitar. ¡Y solo hemos hablado de los monumentos romanos! Evidentemente son los más importantes de la ciudad pero no podemos dejar de visitar muchas otras cosas de Tarragona. Pero de eso ya hablaremos en otro post. 

jueves, 18 de junio de 2020

LAS MIRADAS MILENARIAS DE LOS ÍDOLOS EN EL MARQ



Poco a poco estamos volviendo a recuperar la vida que dejamos en suspenso allá por marzo. Han sido unas cuantas semanas pensando en cuando volveríamos a salir a la calle. Después llegó el momento de pensar cuando podríamos ir a otro municipio. Ahora que ya podemos recorrer de nuevo nuestra provincia, tenemos ganas de viajar al resto del país. Incluso fuera, si tuviéramos la oportunidad. Pero sin prisas y con cabeza, que nadie desea un rebrote. Nuestras sensaciones os las vamos a contar en un post más completo y dedicado en exclusiva a este tema.


Así que decidimos ir al Marq, el Museo Arqueológico Provincial de Alicante, para ver su actual exposición temporal: Ídolos, miradas milenarias. En principio esta exposición se iba a poder ver hasta el mes de abril. Pero se ha tenido que prorrogar, con motivo del confinamiento, hasta el mes de julio. Posteriormente viajará hasta el Museo Arqueológico Regional de Madrid, en Alcalá de Henares.

¿De que trata Ídolos? Hace un repaso a la representación de humanos, por parte de nuestros antepasados de hace miles de años, en cerámicas, piedra, hueso o metal. Estas figuras tenían carácter simbólico. Los ídolos no eran dioses, eran figuras protectoras y antepasados que están mirándoles, apoyándoles y vigilándoles al mismo tiempo. Estas representaciones se han encontrado en la mitad sur de la Península Ibérica, en yacimientos de Madrid, Comunidad Valenciana, Andalucía o Portugal. Precisamente en nuestro país vecino se hicieron los primeros descubrimientos de estas figuras a finales del s. XIX.


La importancia de estas figuras radica en que nos hablan de los intercambios culturales entre pueblos hace entre 4.000 y 5.000 años aproximadamente, de como ya empezaron a tener unos elementos de representación que repetían y codificaban (unos ojos son siempre unos ojos, un rostro es un siempre un rostro, etc.) y que tienen relación directa con otros tipos de arte prehistórico como las estructuras megalíticas o las pinturas rupestres (que tuvieron ya una gran muestra en el MARQ).

La primera gran diferencia de esta exposición respecto a anteriores muestras temporales, es que ocupa solo dos de las tres salas que tiene el Marq para este tipo de exposiciones. Pero esto no significa que sea menos completa o peor que otras exposiciones, ni mucho menos. En total son 226 piezas de unos 20 museos tanto de España como de Portugal, y la colaboración de dos museos.


Como ya es marca de la casa, la exposición es muy bonita. El pasillo central que comunica las dos salas se convierte en un espacio expositivo más. A través de los paneles se explica perfectamente que son los ídolos y la función que tenían para esas sociedades prehistóricas. Me gustó mucho unos pequeños paneles en blanco y negro, con poca información y sencilla que me recordaban los destacados de los libros de texto. Para los niños son perfectos.

Nada más entrar nos encontramos con dos figuras, una mujer y una niña con la cara pintada junto a un enterramiento. Después descubriremos la función de esas mujeres. Un enorme panel nos hace un recorrido por las “Venus” prehistóricas que se han ido localizando en diversas partes de Europa y la función simbólica de estas figuras, que han estado vinculadas con ritos de fertilidad.


En la primera sala los elementos expositivos se basan en los monumentos megalíticos que, como he comentado antes, tienen a juicio de los expertos una relación directa con los ídolos. Se hace una contextualización de los hallazgos a finales del XIX. Reproducen, por ejemplo, los dibujos publicados en las obras del arqueólogo Luis Seret, que excavó en numerosos yacimientos del sudeste español (fundamentalmente en Almeria). Un mapa de la Península Ibérica sitúa los yacimientos.

En esta primera sala las piezas tienen un diseño muy esquemático, que también se enlazan con las pinturas rupestres esquemáticas, prácticamente contemporáneas de éstas. Apenas destacan unas formas básicas como la cabeza, brazos y piernas o el sexo. Pero si hay un elemento que destaca en las representaciones esto son los ojos. Grandes y fácilmente reconocibles. Se vinculan con el sol, el astro rey.


Antes de entrar en la segunda sala podemos ver un panel donde se recrea un ritual que oficia un chamán (por llamarlo de alguna manera) en una sociedad neolítica. Los especialistas creen que los ídolos están íntimamente ligados a estos rituales. Además el oficiante lleva una especie de máscara que nos recuerda poderosamente a las imágenes que tallaban.


El diseño de la segunda sala remite a varios elementos del yacimiento de Los Millares, donde se encuentran cabañas, fosos, silos y enterramientos que tienen (o tenían) forma circular. Los paneles laterales imitan la textura de la madera o de las piedras. Estas formas redondeadas se repiten varias veces en toda la sala. En el centro del primer "círculo" se encuentra una maqueta del poblado del yacimiento de Los Millares. En el segundo círculo hay un expositor redondo con un cuenco (también redondo, claro) y un ídolo en piedra con formas redondeadas. El tercer círculo representa un enterramiento, concretamente el tholos de Montelirio, en Castilleja de Guzmán (Sevilla), con el esquema de los cuerpos localizados en el suelo. La verdad es que da un poco de cosa pasar por encima, casi como si estuviéramos profanándolos.


Al final de la sala se hace un recordatorio a una serie de mujeres que fueron enterradas en Montelirio y que se descubrió que utilizaban habitualmente cinabrio. El cinabrio, también conocido como bermellón por su color rojo intenso, es un mineral muy tóxico compuesto en un 85% por mercurio y un 15% por azufre. Lo más seguro es que lo usaran para maquillarse para realizar rituales. Tanto las pinturas como las vestimentas reproducirían las imágenes que vemos en los ídolos.


Por último, debido al control de aforos, desde el Marq recomiendan reservar las entradas anticipadamente a través de su página web. De esta manera nos aseguramos que tendremos entrada para cuando decidamos ir, aunque hay que ser previsor porque el sistema de entradas bloquea los tickets con 24 horas de antelación. También se siguen sacando billetes en taquilla, evidentemente. El pago se debe realizar con tarjeta de crédito/débito contactless. En las exposiciones tampoco se puede tocar nada, incluidas las piezas tiflológicas, que entiendo que serán exclusivas para invidentes.


Una vez más el Marq demuestra porqué es uno de nuestros museos favoritos (bueno, uno no, el favorito). Seguimos a la espera de que llegue la gran exposición internacional de este año compuesta por 9 guerreros de terracota y un caballo de Xian, pero la situación es la que es, veremos. Antes tiene que exhibirse "Las artes del metal en Al-Andalus", que actualmente se encuentra en el Museo Arqueológico Nacional prorrogada hasta el 6 de septiembre, y que seguro que también será una muestra excelente. Pero  ya habrá tiempo para contar todo esto.

domingo, 28 de julio de 2019

DESCUBRIMOS LOS TESOROS DE IRÁN, CUNA DE CIVILIZACIONES

Por fin. Después de varias semanas (por no decir meses) deseando visitar el MARQ, el Museo Arqueológico de Alicante (del que ya os hemos hablado en este blog), para disfrutar de su nueva exposición temporal: Irán, cuna de civilizaciones , ya hemos podido visitarla. Os lo contamos.


Nombres míticos de pueblos como los medos, los seleúcidas, los aqueménidas o los persas, de lugares y ciudades como Mesopotamia, Babilonia, Susa, Nínive, Persépolis, o de reyes como Asurbanipal, Jerjes, Atajerjes, Darío, Ciro, Cambises... harán que os vengan a la cabeza grandes batallas y conquistas de tierras lejanas. La historia del territorio que actualmente ocupa Irán es rica en culturas y civilizaciones. Esta exposición es una muestra perfecta.

Al igual que en muestras anteriores como Vikingos. Guerreros del norte. Gigantes del mar, Mayas, El enigma de las ciudades perdidas, o Rupestre. Los primeros santuarios, ésta se divide entre las tres salas dedicadas en el Marq a las exposiciones temporales. El montaje es menos “aparatoso” que en muestras anteriores, pero no por ello deja de ser espectacular gracias a los grandes murales con representaciones de los templos o de los mapas con la extensión de los imperios. O la moqueta (¡ojo a la moqueta!). El peso principal de la exposición recae en las casi doscientas piezas que han llegado desde el Museo Nacional de Irán en Teherán y el Drents Museum de Assen (Paises Bajos) y que ofrecen una magnifica muestra de orfebrería, porcelana y escultura en diversos materiales.


Para entender la importancia de esta región para la historia de la humanidad baste este dato: aquí nació la escritura gracias a los signos cuneiformes. Este hecho revolucionó el mundo hasta nuestros días.


En la primera sala se muestran las piezas más antiguas que corresponderían con el Paleolítico y el Neolítico. Desde el principio, con piezas como la punta de lanza, el hacha de piedra o la flauta realizada en hueso, nos damos cuenta que aquellas sociedades y las que vivían en Occidente no estaban tan lejos culturalmente, de hecho en el pasillo que comunica las tres salas existe un gráfico comparando los hechos significativos de los territorios de la actual Irán y de las principales civilizaciones clásicas como Grecia y Roma.


Especialmente me gustaron aquellas piezas que incorporaban escritura cuneiforme, de manera que estábamos frente a algunos de los primeros objetos "escritos" de la historia de la humanidad. Pero no son desdeñables en absoluto las piezas de orfebrería, que demuestran una pericia técnica que se aumentará en los siguientes siglos.


En la segunda sala encontramos piezas de representan los primeros imperios que se formaron en este territorio. Destacar el apartado que se sitúa al fondo de la sala, con una estatua colosal de Darío I el Grande, el primer gran emperador del Imperio Aqueménida, y una reproducción de un templo de la ciudad de Persépolis, realizado para que lo “vean" las personas con deficiencias visuales.


De nuevo el MARQ, junto a la Fundación ONCE, apuestan llevar la exposición a todos los públicos y reproducir mediante una serie de figuras tiflológicas, es decir, hechas para ser tocadas y “vistas" por las personas invidentes, pero que son aprovechadas por otros visitantes para conocer detalles de las piezas que ha simple vista no se ven. Un miembro de seguridad le llamó la atención a mis hijos porque “eso es para ciegos y ya se ha roto una", pero lejos de una mala actitud, mis hijos, que no son invidentes (y son niños) los usan para descubrir como son algunos objetos de la exposición.


La llegada del Islam y la revolución, no solo religiosa sino también cultural, que supuso para lo que era el Imperio Persa centra la muestra en la tercera sala. La sala abre con la reproducción del famoso mosaico de la batalla de Issos entre Alejandro Magno y Darío III, que se encuentra en el Museo Arqueológico de Nápoles, y que marcó un momento de cambio en este imperio, que pasó a ser dominado por la monarquía helénistica. Inmediatamente una escultura nos invita a pasar.


Un gran Corán preside el centro de la sala, que incluye también cerámicas finamente decoradas con elementos naturales, vegetales y algún animal, que las sitúan ya en la tradición islámica o en su transición. Estas piezas nos pueden resultar familiares ya que en aquel momento tanto España (Al-Andalus) como Irán (Persia) vivían bajo el gobierno del Califato Omeya.


Por último, en la antigua capilla, como es habitual, se sitúa un epílogo de la exposición que se centra en las relaciones estrechas y fructíferas que durante el s. XVI mantuvieron la corte española de los Austria con el imperio safaví (Irán), donde la diplomacia hispánica jugó un importante papel.

La exposición abrió sus puertas el pasado 14 de abril, y permanecerá abierta hasta el 1 de septiembre, por lo que todavía hay tiempo más que suficiente para poder disfrutar de esta muestra que nos sorprenderá muy gratamente.


Como curiosidad, el MARQ prepara una exposición recíproca en Irán, donde viajarán más de un centenar de piezas que repasarán la historia de Alicante, y por extensión de España y de los pueblos que habitaron el Mediterráneo. Sin duda, una acción muy enriquecedora. 

jueves, 22 de marzo de 2018

ARQUA: LOS SECRETOS MEJOR GUARDADOS BAJO EL MAR

Hace un tiempo os contamos que fuimos a Cartagena. Os recomendamos pasear por la zona del puerto, una zona muy chula y representativa de la ciudad. También contamos (no nos guardamos ningún secreto) el motivo principal de nuestra visita a Cartagena, acudir al Museo Nacional de Arqueología Subacuática más conocido cómo ARQUA.


El ARQUA se encuentra en el puerto de Cartagena bastante cerca del Auditorio y Palacio de Congresos El Batel, en pleno Paseo de Alfonso XII. Su arquitectura rompe con la estética cercana y se asemeja a un gran buque de acero semihundido, asomando babor y estribor. En la plaza central unos grandes ventanales nos dejan ver parte del interior del museo donde se muestran las estructuras interiores de algunos tipos de naves.

Para entrar al ARQUA hay que adentrarse en el interior de la tierra como si nos hundiéramos junto al resto de piezas que han rescatado del fondo del mar. El hall de entrada tiene un aspecto bastante industrial, un homenaje a Cartagena, y es un poco sombrío. Aunque quiera dar la sensación que estar en el fondo del mar, un poquito de luz tampoco vendría mal.

A partir de ahí entramos en las salas de exposiciones, aunque deberíamos de decir sala de exposición, ya que solo hay una gran sala diáfana dividida en varios espacios. La diferencia de niveles y la iluminación juegan un papel imprescindible para ayudar en esta separación. Nada más entrar vamos a echar un vistazo casi a todas las piezas expuestas para darnos cuenta que tienen mucho que contarnos.


En primer lugar se contextualiza la investigación arqueológica subacuática explicando cómo los objetos y los barcos (a los barcos hundidos se les denomina pecios) han podido llegar al fondo del agua y cuál es la técnica arqueológica para poder rescatarlos y que evidentemente tiene una dificultad añadida a las excavaciones arqueológicas en tierra firme, como podéis imaginar viene dada por la dificultad de movimientos y la imposibilidad de respirar que tienen los seres humanos debajo del agua y que requiere de unos equipos especializados para poder llevar a cabo esta actividad. Esta información está en paneles explicativos y en algunos módulos interactivos que a los niños les gusta mucho, como por ejemplo uno que simula un sónar que debe realizar una prospección por el lecho marino para encontrar piezas hundidas debajo de la arena del fondo. Otros módulos explican cómo se ilumina aquellos yacimientos donde no llega la luz solar debido a la profundidad, cómo se rescatan los objetos empleando una especie de globos que se inflan con botellas de aire bajo del agua, etc.

Una réplica de un pecio de época fenicia hallado cerca de Mazarrón nos permite entender como se suelen hallar estos restos y como se trabaja con ellos. Junto a la réplica (casi a escala real) se exponen los restos que se han recuperado y se explica el procedimiento de estudio que permite reconstruir la "vida" de la embarcación a partir de la carga, la posible ruta, qué sucedió para que se hundiera...


A continuación encontramos una simulación de un laboratorio dónde se puede interactuar con microscopios y elementos que determinan los materiales que se han hallado o cómo se deben de tratar desde el momento en que se extraen del agua, ya que el cambio de medio puede perjudicar gravemente su estructura llegando a destruirlos en cuestión de segundos.

La segunda parte de la exposición nos enseña la historia de la navegación desde la antigüedad hasta el siglo XIX. Partimos de las naves que se utilizaban en cada momento histórico, con una sección transversal para ver como fueron evolucionando los barcos desde unas sencillas embarcaciones para travesías cortas por el Mediterráneo hasta los grandes navíos que cruzaron los océanos. Cada periodo recorre los puertos y muestra objetos localizados en excavaciones y que, bien eran utilizados a bordo, bien eran parte de la carga. Destacamos algunas piezas de madera labradas que decoraban someramente los barcos, o la mano sabazia, un amuleto de época romana que protegía a las tripulaciones. 


Casi al final de la exposición se encuentra una de las estrellas del ARQUA, el tesoro de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes. No sé si recordaréis que hace unos cuantos años hubo un litigio bastante importante entre el Estado Español y una empresa cazatesoros (en el sentido menos romántico del término) que había localizado en aguas de Florida un pecio perteneciente a la flota española que se había hundido con una importante suma de dinero entre su carga. Finalmente, y tras un largo proceso, se falló a favor de España, legítimo propietario de la carga. Ciertamente el tesoro es importante y hay una gran cantidad de monedas de oro y plata (se rescararon cerca de 500.000 monedas). Impresiona que hay parte de esta carga que ha sido sometida a un tratamiento de limpieza y se puede observar el antes y el después.

La entrada general al ARQUA cuesta 3€ aunque las familias numerosas tenemos la entrada gratuita. También los menores de 18 años, mayores de 65,  pensionistas, desempleados, personas con discapacidad y sus acompañantes. Además los sábados a partir de las 14:00, todos los domingos del año y algunos festivos la entrada es gratuita. Vamos, que a quien pague entrada deberian de aplaudirle en taquilla.


Esta es una visita muy recomendable. A nuestros hijos les encantó, la cantidad de módulos interactivos hace que la información sea más "digerible". Y no todos los días podemos andar por el fondo del mar y descubrir sus tesoros.