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domingo, 18 de abril de 2021

UN PASEO POR LA HISTORIA EN EL CASTILLO DE BENISSANÓ

En la provincia de Valencia, en la comarca del Camp del Túria se encuentra la población de Benissanó. En este municipio, de poco más de 2.000 habitantes, encontramos un monumento lleno de curiosidades históricas que hemos visitado recientemente: el Castillo de Benissanó.

Castillo de Benissanó

La historia de Benissanó se remonta a la época musulmana de la Península Ibérica ya que en este lugar se erige la alquería de Beni Sahnún o Benixanut, de donde deriva su actual nombre. Sobre los restos de esta alquería, tras la conquista cristiana, se construye en el siglo XV el castillo, que es el símbolo indiscutible de este municipio.

Entre otras cosas, el castillo de Benissanó es famoso por haber albergado en el siglo XVI a uno de los prisioneros más importantes de la historia de España. Este no es otro que el rey Francisco I de Francia, conocido, además de por su condición real, por ser el protector de Leonardo da Vinci en su última etapa de vida y quien ordenó transformar el castillo del Louvre en palacio. Pero, ¿cómo llega hasta aquí un rey francés? Vamos a hacer un poco contextualización.

Castillo de Benissanó

En 1525 tuvo lugar la batalla de Pavía, un municipio en la Lombardía italiana. En esta batalla se enfrentaron los ejércitos comandados por Francisco I de Francia, por una parte, y por la otra el ejército de Carlos I de España (y V de Alemania, como estudiamos en el cole). Esta fue una guerra que pretendía decidir quién sería el emperador del Sacro Imperio. Francisco I perdió la batalla y la guerra. Tal desesperación le entró al ver a sus tropas siendo derrotadas que se lanzó él mismo a atacar. Por muchas pelis que hayamos visto, esto nunca ocurría, no fuera que por alguna de esas alguien matara al rey. El caso es que fue derribado de su caballo por las tropas de Carlos I que, al reconocerlo, decidieron no matarlo y capturarlo para llevarlo ante el rey. Éste lo hizo su prisionero y ordenó que lo llevaran hasta Madrid. Este trayecto se hizo vía Génova desembarcando en Valencia. Y aquí comienza la parte más curiosa de la historia ya que el rey Carlos I había ordenado llevarlo a Xàtiva en cuyo Castillo se había habilitado una cárcel real. Pero el señor de Cavanilles-Villarrasa, dueño del Castillo de Benissanó decidió, no se sabe muy bien porqué, aunque probablemente fuera para que el rey le debiera algún favor que se cobraría posteriormente, llevárselo a su castillo. Aunque hay fuentes que afirman que fue el propio rey quien pidió que lo alojaran en Benissanó.

En el Castillo de Benissanó Francisco I estuvo alojado 18 días durante el mes de julio de 1525. Estas casi 3 semanas han dado pie para numerosas historias y también para alguna leyenda que veremos un poquito más adelante.

Castillo de Benissanó

A Benissanó se llega por la CV-35, que comunica la ciudad de Valencia con el interior de la provincia, tanto con la comarca del Camp del Túria como con la comarca de los Serranos. Benissanó tiene dos salidas y desde cualquiera de las dos está perfectamente indicado cómo llegar al castillo. Aunque no hay muchos problemas porque está un poco elevado y se ve perfectamente.

El Castillo está rodeado de una muralla que continuaba su curso para proteger la antigua Villa de Benissanó. De esta muralla se conservan tres puertas que permitían la comunicación con el exterior estas puertas, o portales, son: la del Pozo (el pou, en valenciano), la de Valencia y la de Bétera

Castillo de Benissanó

Podemos dividir la visita en tres partes. En primer lugar el exterior, donde recorreremos la muralla a través del paseo de ronda que utilizaban los soldados de la guarnición que protegía este castillo. También veremos el foso, el patio de armas con un pozo y un aljibe y otras estancias, como una torre, que han cambiado su uso a lo largo del tiempo. Nosotros comenzamos la visita por aquí, aunque si seguimos el orden que nos indica la audioguía debería ser lo último, pero de esta manera garantizamos la distancia de seguridad con el resto de visitantes que entraban al mismo tiempo que nosotros. Esta audioguía es totalmente gratuita y se puede acceder desde cualquier dispositivo conectado a internet mediante un código QR. Esta audioguía nos irá descubriendo la historia y los secretos de este monumento.

La visita al interior también podemos dividirla en dos partes diferenciadas. Una sería la planta baja del castillo junto a los sótanos. Todas estas estancias servían para las actividades administrativas y comunes del servicio del castillo aunque vamos a verlo ahora con un poco más de detalle. El primer piso es la planta noble del castillo, donde se encuentran las habitaciones más bonitas del conjunto. El edificio ha sufrido numerosos cambios y modificaciones a lo largo de su historia, adaptándose al uso que le daban los propietarios en cada momento. 

Castillo de Benissanó

Los primeros señores del castillo fueron la familia Cavanilles-Villarrasa. Fue esta familia la que construyó el castillo y configuró su aspecto principal (al menos el exterior) durante los siglos XVI y XVII. Veremos los escudos de esta familia en todo el castillo, y de ahí pasarían al propio escudo de Benissanó, en donde aparecen junto al castillo. Durante el s. XIX pasa a manos de la familia Escrivá de Romaní. Estos ejecutaron varias reformas para adaptar un edificio de tres siglos de antigüedad a las necesidades propias de una familia noble de su época. En el s. XX sufre un periodo de decadencia. Hasta que en 1987 lo adquiere un empresario que pretendía establecer aquí un museo de arte contemporáneo, aunque el proyecto no se ejecuta finalmente. Una entidad bancaria se lo embargó a su propietario por las deudas acumuladas. Finalmente en 1996 lo adquiere en Ayuntamiento de Benissanó con la colaboración de la Generalitat Valenciana.

En la planta baja se encuentra el vestíbulo de entrada al castillo y a mano izquierda una sala grande bastante diáfana. Aquí es dónde que habrían instalado en su momento las caballerizas aunque también podría ser el lugar destinado a Cuerpo de Guardia de los soldados de la guarnición que custodiaba el castillo. Una teoría dice que también fue escuela de ingenieros ya que se han encontrado numerosos grafitos en las paredes. Otras estancias en este nivel son la cocina medieval, los sótanos, que debieron ser un calabozo en su época y que después se emplearon como bodega, y varias habitaciones destinadas para el servicio y para el personal de administración del señorío.

Castillo de Benissanó

Un detalle curioso del vestíbulo de entrada es la columna salomónica encontraremos sosteniendo una viga y que probablemente fue comprada en Valencia para darle un aspecto más señorial a este castillo. Esta columna se situaba entre la puerta de entrada (que ahora ocupa una gran vidriera) y las escaleras que dan acceso al primer piso. 

La primera planta es la planta noble del castillo. Aquí se encuentran las habitaciones más interesantes de todo el edificio. Un recibidor, al que va a dar las escaleras, decorado a la manera de la época de la construcción del castillo, es la primera sala que vemos. Son muy interesantes las molduras, que también aparecen en algunas salas de la planta baja. Un consejo, en esta planta no dejéis de mirar los suelos ni los techos. Si unos son bonitos los otros no lo son menos.

Castillo de Benissanó

Del recibidor, que sería una especie de sala de espera pasaremos a las estancias nobles. Algunas pertenecen al ámbito privado de la familia, como dos comedores y la cocina. Ya hemos dicho que en la planta baja se encontraba la cocina medieval. Bien, aquí trasladaron la cocina “moderna”. Se conserva una cocina de hierro de principios del s.XX, que se alimentaría con leña o carbón. Me hizo gracia que se incluya para ambientar una batería de cazuelas esmaltadas granates, porque yo las he usado. Caramba, ¡no soy tan mayor!. En la cocina, además, hay una ventana que comunica con un comedor y que serviría para pasar los platos.

Otras estancias privadas son la capilla-oratorio, una estancia pequeña, con acceso desde varias salas, dedicada, evidentemente al culto religioso de la familia. Alrededor se encuentran los dormitorios. Las sucesivas reformas y modificaciones hace que se encuentre mobiliario del XIX en habitaciones que conservan su esencia medieval, en una mezcla un tanto curiosa. Además nosotros nos encontramos con una exposición/muestra de indumentaria tradicional valenciana, lo que añadía un punto más de lío en esa mezcla.

Castillo de Benissanó

Uno de estos dormitorios, el más grande de todos fue donde estuvo retenido el rey Francisco I. Este dormitorio tiene orientación norte, con vistas hacia la cercana localidad de Lliria. Se cuenta que no solo estaba en este cuarto por su tamaño, también porque era la más fresca y recordamos que estuvo aquí en el mes de julio. Ya hemos comentado que la estancia de Francisco I dio pie a varias leyendas. La más conocida es la que cuenta que el señor de Cavanilles-Villarrasa celebraba en honor del rey cautivo bailes y fiestas para agasajarlo. Que sería un prisionero, sí, pero seguía siendo rey. En una ocasión quiso que sus hijas bailaran con el rey (o el rey quiso bailar con ellas, depende de la fuente) y estas se negaron por ser un enemigo de su patria. El padre las sacó de allí de los pelos y les recriminó que la soberbia les mataría a todos.

Este episodio se sabe que no es cierto porque el señor de Cavanilles-Villarrasa solo tuvo un hijo varón. ¿De donde surge esta historia fake? No se sabe, pero esta frase fue tomada para reproducirla en la principal habitación del castillo, la conocida como Sala Noble. Esta estancia puede que tuviera funciones tanto privadas como públicas. La suntuosa decoración nos reafirma la importancia de esta sala.

Un friso reproduce la frase con la que el señor de Cavanilles-Villarrasa recriminó a sus hijas, escrita en valenciano medieval: “la supervia de vos matará amos a dos”. En el fondo un vitral moderno reproduce los escudos nobiliarios de la familia y la escena, donde una mano coge a las chicas por el pelo. Sobre cada una de las tres puertas hay escudos y al fondo una gran chimenea, reproducción de la original renacentista. Mirad al techo y admirar el artesonado de madera, parcialmente rehabilitado.

Castillo de Benissanó

La visita al castillo de Benissanó dura alrededor de una hora y creemos que es bastante interesante. Hay apertura general durante los fines de semana y festivos. Los sábados (y creemos que festivos también) tiene horario de 17:00 a 21:00, mientras que los domingos es de 11:00 a 14:00. Las entradas cuestan 4€ para mayores de 10 años, 3€ para jubilados, pensionistas y poseedores de Carnet Jove y 2€ para niños entre 5 y 10 años. Los menores de 5 tienen entrada gratuita. Os recomendamos que reservéis, ya que suele estar bastante solicitado y el aforo está limitado. Se puede llamar o enviar un WhatsApp al número 654 603 163 o bien a través de la web, pero el WhatsApp es el método más inmediato. Entre semana se puede concertar una visita, pero se debe de realizar en un grupo de 15 personas mínimo.

Podéis aprovechar la visita a Benissanó para otras actividades. Si lo visitáis en febrero, y conmemorando la compra del castillo, se celebra una Semana Medieval, con actividades relacionadas, animación temática y una feria medieval. En cualquier época podéis dar una vuelta visitando los portales. A nosotros nos enviaron por WhatsApp (aunque también está disponible con un código QR en el castillo) una gynkana para que los niños los descubrieran, y es bastante entretenido. También podéis visitar la Iglesia de Parroquial de los Santos Reyes, que se encuentra a escasos metros del castillo, o bien el Pozo de la Salud, cuyas aguas están especialmente indicadas para dolencias hepáticas como la ictericia. Y como no, probar una de las mejores paellas de toda la Comunidad Valenciana, tanto en el restaurante Rioja como en el Levante. Por último indicar que también en el castillo se puede practicar un juego de misterio, al estilo de una Escape Room. No os asustéis por la silueta de la cocina... 

Castillo de Benissanó

Parte de nuestra familia procede de Benissanó, por lo que no era la primera vez que lo visitábamos. No así el castillo, que nos sorprendió para bien, francamente. El hecho de que tuviera un "huésped" tan honorable como el rey de Francia hace que la visita sea un poco más interesante, pero también es el gancho para conocer un monumento que escapa de las grandes guías. Porque la historia, además de grandes nombres y batallas épicas, está construida de momentos curiosos.